Decenas de miles de estudiantes volvieron a manifestarse hoy en las principales ciudades de Chile para exigir una mayor implicación del Estado en la financiación de la educación y para rechazar el plan anunciado la semana pasada por el Gobierno, con el que mantienen un pulso desde hace dos meses.

En la capital, miles de jóvenes se concentraron en la céntrica plaza Italia para marchar por la Alameda, la principal arteria de la ciudad, hasta la plaza Los Héroes, y cumplir con el mismo recorrido de las otras dos masivas marchas realizadas en el último mes.

Los estudiantes desafiaron así la orden de la Intendencia de Santiago (gobernación), que no había autorizado ese recorrido y solo había permitido transitar en sentido contrario por la misma avenida, entre la Universidad de Santiago y la plaza Los Héroes

Los carabineros intentaron en un primer momento contener la marcha, pero se vieron desbordados por la masiva afluencia de manifestantes.

Según medios locales, la Intendencia de Santiago estimó en 15.000 el número de asistentes, mientras que el Colegio de Profesores habló de 100.000 personas y los medios de 25 mil, todos ellos con cifras preliminares.

La protesta transcurrió con un tono festivo, pero a las 12.45 hora local (16.40 GMT), comenzaron a producirse algunos disturbios.

A la marcha, convocada por el Colegio de Profesores y por los universitarios, se sumaron estudiantes de secundaria, que desde hace semanas mantienen ocupados decenas de colegios para exigir el regreso del sistema a una administración estatal, más recursos, una rebaja permanente en el pasaje de transporte público y la reconstrucción de liceos dañados por el terremoto.

Los universitarios, agrupados en la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech), rechazan el Gran Acuerdo Nacional por la Educación (GANE) anunciado la semana pasada por el presidente, Sebastián Piñera, que beneficiaría a 720.000 alumnos hasta 2014.

Ese plan estará dotado de un fondo de 4.000 millones de dólares y contempla un aumento de las becas y una rebaja de la tasa de interés de los créditos que los estudiantes solicitan para financiar sus estudios.

Con ello, el Gobierno quiso dar respuesta a las demandas de los alumnos, que exigen una mayor aportación del Estado para reducir las deudas de los estudiantes, pero dejó abierta la posibilidad de que las universidades privadas reconozcan que se lucran con la educación.

Esto, dado que la norma establece que las universidades son corporaciones sin fines de lucro, pero en la práctica obtienen ventajas tributarias, subsidios y, en ocasiones, beneficios procedentes de negocios montados gracias a subterfugios legales.

Para el presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica, Giorgio Jackson, la propuesta del Gobierno "omite cómo vamos a fortalecer una educación pública de calidad financiada por el Estado y deja abierto el camino al lucro".

En declaraciones a Efe, Jackson indicó que su objetivo es lograr "un cambio absoluto en el esquema de financiamiento", ya que, según dijo, por cada peso que entrega el Estado para pagar la educación superior, las familias aportan seis.

Ese esquema fue impuesto durante la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990), que abrió la educación al sector privado.

Los Gobiernos posteriores introdujeron algunas reformas, pero el modelo básicamente no ha cambiado.

Las marchas se replicaron hoy en otras muchas ciudades del país, como Valparaíso, Osorno y La Serena.