Las autoridades chinas dijeron a los representantes de la firma de diseño del artista disidente Ai Weiwei el jueves que la compañía que la compañía no pagaba sus impuestos desde hacía una década, pero no les permitieron llevarse los documentos que detallaban la presunta falta.

Los representantes, entre ellos la esposa de Ai, pudieron ver los documentos en una audiencia en la cual impugnaron una cuenta de impuestos de 1,85 millones de dólares presentada por las autoridades después que el artista quedó en libertad tras casi tres meses de cárcel.

El conocido crítico del gobierno fue el blanco más prominente de una ola represiva lanzada este año contra los activistas. Su encarcelamiento provocó indignación en el mundo, y algunos países lo destacaron como una señal de deterioro de la situación de los derechos humanos en China.

Funcionarios de hacienda visitaron el estudio de Ai a fines del mes pasado para avisar que su Beijing Fake Cultural Development Ltd. debía 770.000 dólares en impuestos impagos y 1,1 millón de dólares en multas.

La esposa de Ai, Lu Qing, representante legal de la compañía, dijo que en la audiencia del jueves se les mostró fotocopias de documentos que demostraban, según los funcionarios, que la compañía debía impuestos de 2001 a 2010.

Las copias eran de documentos incautados en allanamientos de la casa y oficina de Ai, pero el abogado Xia Lin dijo que no les permitieron quedarse con ellos.

"Tenemos dos preocupaciones principales. El proceso es a puertas cerradas y según la ley china deberían haber devuelto los documentos incautados después de tres meses, el 8 de julio. Todavía no los han devuelto", dijo Xia.

La familia de Ai ha rechazado el cargo de evasión impositiva, y los activistas dicen que fue un pretexto para detener al artista, que ha expresado críticas a la conducción comunista del país.