El presidente dominicano, Leonel Fernández, rechazó hoy las donaciones económicas de Estados Unidos para combatir al crimen organizado y le pidió, a cambio, créditos en condiciones favorables para conseguir el equipamiento necesario en la lucha contra la delincuencia y el narcotráfico.

El mandatario, en un foro sobre seguridad en el que también participó el presidente de Honduras, Porfirio Lobo, criticó la escasa dotación económica para la República Dominicana de los planes estadounidenses contra la criminalidad, que cifró en 15 millones de dólares, frente a los 1.200 de la Iniciativa Mérida o los 7.000 que se desembolsaron en el plan Colombia, dijo.

"Que no nos den nada", declaró, y propuso, en lugar de "repartir dinero insuficiente", la concesión de créditos blandos que permitan al país caribeño adquirir lanchas rápidas y radares para vigilar la zona sur del país y la frontera con Haití.

"Este combate lo podemos ganar", dijo Fernández, quien explicó que, de ese modo, la República Dominicana tendría total control terrestre, marítimo y aéreo del país y podría combatir con mejores resultados el tráfico de drogas, como ya hacen con ocho aviones supertucanos comprados a Brasil.

Desde que se adquirieron, en 2009, "ya no hay una sola traza en el espacio aéreo", dijo en referencia a las avionetas que transportan droga desde Suramérica.

El mandatario, quien reconoció que los 14.000 agentes de policía con que cuenta el país son insuficientes para cubrir todo el territorio nacional, citó varios instrumentos legislativos puestos en marcha para mejorar en la prevención y el combate al delito, entre ellos un proyecto de reforma de la Policía que se tramita en el Parlamento.

Junto a esta medida, apoyó iniciativas como el reparto entre los agentes de un porcentaje del valor de los bienes incautados a las organizaciones criminales, ya que los policías están mal pagados, admitió.

Además, mencionó la revisión del Código de Procedimiento Criminal y del Código Penal, la profesionalización del Ministerio Público y la puesta en marcha de programas de seguridad en barrios y municipios como instrumentos útiles en una estrategia de seguridad integral.