El primer ministro irlandés, Enda Kenny, calificó hoy de "vergonzosa" la actuación del Vaticano en los casos de abusos sexuales cometidos por sacerdotes católicos contra menores en este país.

"Creo que es absolutamente vergonzoso que el Vaticano se posicionase de la manera en que lo hizo sobre algo tan delicado y personal, algo que deja marcado de por vida a la persona afectada. La ley de este país no se va a detener ante una sotana o un alzacuellos", dijo Kenny.

El Taoiseach (primer ministro) efectuó esas declaraciones en respuesta a un informe publicado este miércoles sobre abusos sexuales cometidos por sacerdotes católicos en la diócesis irlandesa de Cloyne, al sur del país, que acusa a sus responsables de "ignorar" y "mentir" sobre denuncias presentadas hace tan solo tres años.

En este sentido, Kenny anunció que su Gobierno redactará una legislación nueva para penalizar la ocultación de información en casos de abusos sexuales.

También confirmó que el viceprimer ministro y titular de Asuntos Exteriores, Eamon Gilmore, se reunió hoy con el nuncio del Papa en Irlanda, Giuseppe Leanza, para pedirle explicaciones.

El citado informe eleva sus críticas hasta las más altas instancias de la Iglesia Católica pues califica de "totalmente inútil" la posición de Roma respecto a las directrices marcadas en 1996 para abordar casos de abusos.

El texto revela que el Vaticano aconsejó a las autoridades eclesiásticas irlandesas que tratasen esas directrices como "mero material de lectura".

En una misiva secreta enviada por Leanza a todos los obispos irlandeses en 1997, el representante del Papa en este país escribió: "En particular, la cuestión de 'denuncia obligatoria' da pie a serias reservas de naturaleza tanto moral como canónica".

El informe sobre la diócesis de Cloyne, de 400 páginas, destaca la figura de su exobispo John Magee, de quien se afirma que "se tomó con poco o ningún interés abordar casos de abusos sexuales contra menores hasta 2008".

Esta investigación, que concluyó el pasado diciembre, fue ordenada por el Ejecutivo de Dublín hace tres años, después de que un órgano de supervisión de la Iglesia reconociese que Magee retrasó y, de alguna manera, entorpeció las investigaciones sobre presuntos casos de pederastia denunciados en su diócesis entre 1996 y 2009.

El prelado, que dimitió de su cargo el pasado año, fue secretario privado de los papas Pablo VI, Juan Pablo I y Juan Pablo II.

El informe, elaborado por la juez Yvonne Murphy, también critica al "número dos" de esa diócesis, monseñor Denis O'Çallahan, por "bloquear" denuncias y no seguir las directrices marcadas en 1996 por el Vaticano para abordarlas, en particular la que recomienda alertar a la Policía y autoridades competentes.