Miles de manifestantes volvieron a marchar el jueves para demandar al gobierno una mejor educación y mayores recursos.

Los manifestantes, a los que se sumaron diversos gremios e incluso los familiares de 81 presos muertos en un incendio carcelario, desoyeron la autorización concedida por el gobierno de Santiago que había establecido un recorrido para la protesta.

"No me siento sobrepasado", dijo el gobernador provincial de Santiago, Fernando Echeverría, al explicar la decisión de la policía de dejar marchar a los manifestantes dada la magnitud de la protesta.

La policía estimó que más de 20.000 manifestantes participaron de la marcha pero no pudieron participar en el acto artístico con el que debía concluir pues los efectivos reprimieron a pequeños grupos que desataron desmanes. Los alborotadores atacaron incluso la embajada de Brasil con pedradas. En las provincias también se registraron masivas protestas.

Según un balance policial preliminar un sargento resultó gravemente herido con quemaduras en piernas, brazos y dorso por efecto de una bomba incendiaria lanzada por un manifestante, otro policía resultó lesionado y hubo 28 detenidos en los disturbios.

El presidente del Colegio de Profesores, Jaime Gajardo, organización que junto a los universitarios convocó a la marcha, manifestó que la protesta "es demasiado contundente, es demasiado grande este movimiento, que es transversal y cuenta con más del 80% de la simpatía ciudadana".

La policía lanzó agua y gran cantidad de gases lacrimógenos que afectaron a manifestantes pacíficos y que llegaron incluso hasta la cercana sede de gobierno.

"Esto no puede quedar así, buscaremos todos los mecanismos jurídicos para que los convocantes... asuman su responsabilidad. Hoy son ellos los responsables de los desmanes", advirtió el ministro subrogante del Interior, Rodrigo Ubilla.

La manifestación fue menor a la realizada dos semanas atrás, cuando unas 100.000 personas marcharon pacíficamente.

El presidente Sebastián Piñera, quien anunció un plan de 4.000 millones de dólares adicionales para apoyar a la educación aunque sin precisar el destino exacto y la fecha en que se entregarán esos recursos, convocó junto a su proyecto a un gran acuerdo nacional.

Piñera dijo mientras acudía a un acto en un suburbio que la demanda por una mejor educación "está en el corazón del gobierno" pero advirtió que "llegó el momento de terminar con la violencia, las tomas (ocupaciones de escuelas), los paros y reencontrarnos con el camino del diálogo".

Pero la presidenta de la federación de estudiantes de la Universidad de Chile, Camila Vallejos, señaló que ese acuerdo no los representa.

El presidente de los estudiantes de la Universidad de Santiago, Camilo Ballesteros, indicó que no se niegan a dialogar con las autoridades pero "somos la única estructura que no hemos sido llamados por el gobierno y eso nos parece nefasto".