Ahora que Argentina y Brasil recuperaron su juego, el gran interrogante en la Copa América es si Chile y Colombia serán capaces de cambiar el guión que tiene a las dos potencias como finalistas.

Con sus planteles plagados de astros consagrados en los mejores clubes de Europa, argentinos y brasileños eran claros favoritos para jugar la final. Pero tuvieron un arranque en falso que hizo surgir dudas en torno a su verdadadero potencial.

Esos interrogantes, no obstante, quedaron despejados con sus últimas presentaciones, en las que Argentina vapuleó 3-0 a Costa Rica y Brasil despachó 4-2 a Ecuador. En ambos casos, las victorias pudieron ser más amplias ya que los dos equipos desperdiciaron numerosas jugadas de gol.

De este modo, con Argentina y Brasil instalados nuevamente en la cima, lo que resta por verse es si algún equipo puede hacerles sombra. Y la respuesta generalizada es que, si alguien es capaz de darles pelea, esos son Chile y Colombia, las dos selecciones de mejor rendimiento en la fase inicial.

Chile mostró el equipo más equilibrado del torneo, sólido en todos los sectores y con una vocación ofensiva que mete miedo. No da respiro al rival. Y cuenta con un Alexis Sánchez enchufado, capaz de marcar la diferencia.

Colombia hace un juego muy distinto. Espera bien armado, no regala nada en defensa y lanza contragolpes punzantes, con cirulación rápida del balón y pases precisos en busca de Radamel Falcao.

Tanto Chile como Colombia, sin embargo, tuvieron problemas a la hora de anotar. Chile marcó cuatro y solo al débil México le hizo más de uno --¡dos!--, mientras que Colombia ganó su grupo con apenas tres tantos pese a crear incontables situaciones de gol.

La inoperancia en la definición contrasta con lo sucedido con Brasil, Paraguay y Venezuela, que sobrevivieron al grupo más duro de la primera fase anotando 15 goles entre los tres (Brasil seis, Paraguay cinco y Venezuela cuatro).

A Chile y Colombia les tocaron rivales teóricamente accesibles en los cuartos de final. Los cafeteros enfrentarán a un Perú que dejó en casa a sus mejores delanteros --Jefferson Farfán y Claudio Pizarro--, mientras que los chilenos se medirán con Venezuela.

Si bien el equipo vinotinto fue la revelación del torneo --un diario argentino la describió como "Venezueña"--, cosechando cinco puntos ante rivales contra los que no había sumado una sola unidad en 11 partidos en el pasado, da la sensación de que no está al nivel de Chile, que el técnico de Brasil Mano Menezes describió como la selección que mejor jugó en lo que va de la Copa.