El presidente José Mujica tiene desde el miércoles en sus manos una ley que permite el ingreso de capitales privados a empresas públicas, lo que le permitirá al Estado disponer de fondos para obras de infraestructura.

Pese a la oposición del Partido Comunista --que integra la coalición oficialista Frente Amplio--, de la dirigencia sindical y de sectores radicales de izquierda, el gobierno logró la sanción el martes en la Cámara de Diputados de la Ley de Participación Público Privada (PPP) por 88 votos sobre 99 legisladores. El Senado ya la había aprobado con el voto de 27 senadores sobre 31 miembros.

La oposición política apoyó la iniciativa que fue saboteada por el partido Comunista, que no la votó ni en Diputados ni en el Senado.

"Traidores", "Son unos vende patria", "No mientan más", gritaban a los legisladores manifestantes de sectores ultraizquierdistas que se hicieron presentes en el Palacio Legislativo.

La negativa del partido Comunista, que aportó 6% de los votos para la elección de Mujica, a acompañar algunas iniciativas del Ejecutvo, desató la peor crisis interna dentro del oficialismo.

"El clima es de enorme tensión interna. En todos lados, dentro y fuera del partido de gobierno se habla de la crisis del Frente Amplio", comentó el profesor en Ciencias Políticas Adolfo Garcé el miércoles al diario El Observador.

En medio de la crisis Mujica dispuso esta semana el primer relevo de su gabinete ministerial. Ana Vignoli, del partido Comunista, dejó el Ministerio de Desarrollo Social y fue reemplazada por el socialista Daniel Olesker, que era ministro de Salud Pública. El subsecretario de esa cartera, el comunista Jorge Venegas, pasará a ser ministro de Salud.

La decisión de Mujica de remover a Vignoli ahondó la discordia con el partido Comunista. "Nos dolió mucho cómo resolvió el tema", dijo a la prensa Daniel Marsiglia, secretario de unidad política del ortodoxo partido Comunista.