Empresarios de transporte público urbano declararon el miércoles una huelga que paralizó el servicio parcialmente para protestar contra un plan de la capital de reordenar el tránsito y aplicar multas más severas.

La alcaldesa de Lima Susana Villarán anunció la dación de ordenanzas municipales que establecen castigos pecuniarios más elevados a los choferes infractores de reglas de tránsito y la prohibición a que minibuses y otro tipo de vehículos sean usados para prestar servicio de transporte público.

El municipio ha planteado la homogeneización del transporte público obligando a las empresas de transporte a adquirir un modelo de autobús, denominado "bus patrón", con cierta capacidad de pasajeros y menos contaminante.

Un sector de los empresarios de transportes afirman que no están en capacidad de solventar la adquisición de esos autobuses, aunque el municipio ha prometido bonos por un monto de 25 millones de soles (unos nueve millones de dólares) para ayudar a los transportistas a financiar la compra de nuevas unidades.

Otro sector de transportistas estima que el reordenamiento conllevará la formalización del sector, plagado de irregularidades, en que los choferes devengan un pago que depende del número de pasajeros que transporten, lo cual incentiva peligrosas competencias entre ellos, que además al no tener contratos formales ni protecciones laborales trabajan muchas horas seguidas.

Desde temprano, las televisoras mostraron las estaciones abarrotadas de pasajeros que esperaban un autobús para movilizarse. Algunos optaban por subir a camiones a falta de unidades de transporte público.

"Si la municipalidad sigue sin tomar en cuenta nuestras demandas e impone sus medidas de supuesto ordenamiento del tránsito, volveremos a acatar un paro. Esta vez de 48 horas", amenazó el presidente de la Sociedad de Transporte Urbano, una organización que reúne a varias empresas de transporte, Carlos Pareja.

Mencionó como fecha para la nueva paralización el 10 y 11 de agosto.

Villarán, quien asumió como alcaldesa en enero, se ha mostrado firme en su decisión de ordenar el tránsito vehicular, uno de los principales problemas de Lima y sus ocho millones de habitantes.

"Tres niños mueren todos los días por enfermedades broncopulmonares relacionadas a la contaminación del aire. Necesitamos, entonces, un estándar de tecnología de buses mucho más limpio del que tenemos hoy día", dijo Villarán en la víspera.

El transporte público en Lima es servido en su gran mayoría por microbuses desde que en 1992 el gobierno de Alberto Fujimori liberalizó su importación y uso para cubrir la falta de un sistema de transporte masivo en la capital.

El lunes el presidente Alan García inauguró el primer tramo de un tren eléctrico para Lima que empezará a operar formalmente en octubre.