Miles de personas se congregaron el miércoles en la noche en una sinagoga de Borough Park para el funeral de Leiby Kletzky, el niño judío jasídico que se perdió en su vecindario mientras regresaba solo de un día de campo y que fue asesinado y desmembrado.

En el funeral había oradores que hablaban a través de altavoces que intermitentemente rompían en sollozos. Hablaban y cantaban en yiddish y hebreo, destacando la resistencia y unidad de la comunidad en lo que calificaron como una muerte no natural.

"No hay dolor más grande que éste", dijo uno.

Los jasídicos son judíos ultra ortodoxos que viven en una especie de vecindarios cerrados. Las calles son vigiladas por un grupo de voluntarios conocidos como patrulla Shomrim. Muchas de las madres que se reunieron afuera de la casa de la familia Kletzky el miércoles dijeron que las calles son por lo general lo suficientemente seguras para que un niño camine solo a casa.

La familia de Levi Aron, el presunto asesino, es ortodoxa pero no jasídica y vive a una decena de calles de distancia de la familia de Kletzky.

Un día y medio de búsqueda terminó el miércoles con el descubrimiento de los pies del niño dentro de un ensangrentado congelador en casa del hombre que había sido detectado por un video de vigilancia con el pequeño, dijo un policía a The Associated Press. Los demás restos estaban en un basurero en otro vecindario.

"Esta es la peor pesadilla de un padre", dijo el comisionado de policía Raymond Kelly.

La policía informó que Aron, un divorciado, vive sólo en el ático de un casa que comparte con su padre y tío. Cuando la policía llegó la puerta estaba entreabierta y no está claro cuánto tiempo llevaba muerto el niño, dijo Kelly.

El comisionado agregó que fue "totalmente al azar" que Aron agarrara a Leiby, y que aparte de tener citatorios por orinar en público, no tenía prontuario policial.

____

Los periodistas de Associated Press Karen Matthews y Adrian Sainz en Memphis, Tenesí, contribuyeron con este despacho.