Cientos de manifestantes enardecidos ingresaron por la fuerza al palacio presidencial de Chipre en Nicosia la noche del martes, durante una protesta contra una explosión fatal en una base naval que dejó 12 muertos, destruyó una planta eléctrica y obligó a la renuncia del ministro de defensa y del principal jefe militar.

Los manifestantes gritaban consignas y exigían que "los asesinos fueran encarcelados", fueron detenidos en la puerta interior a unos 100 metros del palacio por policías antidisturbios.

Los policías dispararon granadas de gases lacrimógenos al ser atacados por una turba de jóvenes que les lanzaron piedras en una entrada del palacio.

Los jóvenes incendiaron más tarde botes de basura afuera del palacio.

La policía llevó a cabo vario arrestos, pero no se informó de heridos.

Se desconoce si el presidente Dimitris Christofias estaba en el edificio al momento del disturbio.

La potente explosión del lunes destruyó la base naval Evangelos Florakis al sur de Nicosia, volcando camiones de bomberos y vehículos militares y convirtiéndolos en pilas de chatarra y metralla de cobre y acero esparcida en una área amplia.

Grandes sectores de la isla estuvieron sin suministro eléctrico debido a que la potente onda expansiva deshabilitó la principal planta eléctrica del país.

El jefe de la Naval y el comandante de la base murieron por la explosión.

El vocero del gobierno Stefanos Stefanou señaló que expertos griegos se unieron a detectives de la policía y del ejército de Chipre para buscar entre los escombros las causas de la explosión.

Las autoridades descartaron un acto de sabotaje.