El presidente de Paraguay, Fernando Lugo, consiguió hoy calmar los ánimos de los productores brasileños cuyas fincas agrícolas se encuentran ocupadas por campesinos "sin tierra" en el este del país y que amenazan con movilizaciones si no se soluciona el conflicto.

Lugo y sus colaboradores recibieron al embajador brasileño en Paraguay, Eduardo Dos Santos, así como a los colonos "brasiguayos" de Ñacunday, en el departamento de Alto Paraná, que exigen una solución a la ocupación iniciada el 21 de abril pasado en una extensa finca agrícola por un grupo de 600 campesinos.

El procurador general de la República, Enrique García, que ofició de vocero de ese encuentro, dijo al término de la reunión que el Gobierno ratificó a los productores que "el cumplimiento de la ley es irrenunciable" y que "no existe posibilidad de tolerar que ningún ciudadano, persona física o jurídica se aparte de la línea del cumplimiento de la ley".

García se expresó en esos términos en alusión a la invasión en los terrenos del terrateniente brasileño Tranquilo Favero en Ñacunday por un grupo de campesinos que exigen parte de las tierras alegando que son en realidad un excedente fiscal (propiedad del Estado).

Según el procurador, los productores brasileños se comprometieron a presentar en las próximas horas copias de los títulos de propiedad para buscar una salida al conflicto suscitado.

La fuente aseveró que los colonos se mostraron "absolutamente" dispuestos a aguardar a que se aclaren las propiedades y reiteró las las garantías ofrecidas por el Gobierno de que las cosechas "van a ser aseguradas".

La situación en Ñacunday, 70 kilómetros al sur de Ciudad del Este, capital de Alto Paraná, se agravó estos días luego de que los productores brasileños anunciaran que ingresarán con sus tractores a las haciendas invadidas para poder sembrar o cosechar granos.

La Policía anunció que unos 500 agentes se encuentran en esa región a la espera de la ejecución de una orden de desalojo, que, según García, será ejecutada cuando se verifiquen los documentos de los productores.

En la región de Alto Paraná, donde es frecuente la ocupación de tierras por parte de campesinos radicalizados, Favero controla grandes extensiones de tierra que arrienda a sus compatriotas, según diversas fuentes.

El empresario, el mayor productor individual de soja de este país -cuarto mundial de esta oleaginosa- es dueño de un emporio empresarial que además posee decena de miles de cabezas de ganado en varios departamentos, así como terminales portuarias.