El continuo crecimiento del lago Enriquillo, el más grandes del Caribe, ha inundado en tres años unos 110 kilómetros cuadrados de tierras productivas en el suroeste de República Dominicana y amenaza a miles de personas.

El poblado Boca de Cachón, al noroeste del lago y a escasos kilómetros de la frontera con Haití, está a punto de quedar incomunicado debido a que el agua cubre unos 500 metros de la carretera que lo comunica con Jimaní, el pueblo más cercano, indicó el gobernador de la provincia Independencia, Marcum Santana.

El gobernador de Independencia, donde se ubica gran parte del lago a unos 250 kilómetros al oeste de la capital, dijo a la AP que sólo en Boca de Cachón toda la producción agrícola de plátano, yuca, maíz, sandía y batata está perdida.

Además de que las viviendas de unas 620 familias de Boca de Cachón comienzan a ser afectadas por el agua, cuyo crecimiento comenzó a finales de 2007 tras la tormenta Noel y cada año, en la temporada de huracanes, recrudece.

Aunque aclaró que las autoridades aún no cuentan con cálculos oficiales, estimó en millonarias las pérdidas económicas en la agricultura y ganadería de la región que bordea el lago, en la que se ubican más de una docena de pueblos donde habitan unas 175.000 personas.

La organización no gubernamental Visión Mundial informó que realiza un inventario de las familias y tierras agrícolas afectadas en Boca de Cachón, debido a la emergencia en ese pueblo.

El gobierno anunció que esta semana comenzaría los trabajos para habilitar una nueva carretera que una a Boca de Cachón con Jimaní y enviaría comedores económicos para abastecer a las 620 familias que perdieron sus ingresos.

David García, de la asociación de ganaderos del poblado de Duvergé, en el sur del lago, aseguró hace unas semanas que desde finales de 2007 sólo en esa comunidad el ganado bovino se había reducido de 12.500 cabezas a unas 4.000, afectando severamente la producción de leche y la economía de la zona.

El geólogo Osiris de León, de la Academia de Ciencias de República Dominicana, dijo a la AP que la única alternativa es reubicar a las familias afectadas, ya que el crecimiento del depósito acuífero continuará.

Ni las autoridades, ni los grupos comunitarios de la zona han realizado un censo para determinar la cantidad de gente afectada por el lago.

De León explicó que el lago Enriquillo, de unos 300 kilómetros cuadrados de agua salada y 35 metros por debajo del nivel del mar, formaba hace miles de años con la laguna de Cabral y el lazo Azuei, en Haití, un canal marítimo que dividía a la isla La Hispaniola en dos territorios insulares.

El lago Azuei, ubicado principalmente en territorio haitiano, también ha incrementado su nivel y ha destruido unos dos kilómetros de la carretera entre Puerto Príncipe y la frontera dominicana.

Los lagos "están recuperando su terreno", insistió De León, pero aclaró que no existe posibilidad de que alcancen toda su antigua extensión, ya que el agua comenzaría a drenar hacia el mar.

Según los datos mostrados por De León, sólo durante los cinco días de la tormenta Noel a finales del 2007, las precipitaciones en la zona que abastece al lago Enriquillo acumularon 700 milímetros, mientras que el promedio era hasta entonces de apenas 450 milímetros en todo el año.

Además, en los últimos tres años el incremento de las lluvias durante las temporadas ciclónicas ha generado que los ríos descarguen cada año unos 1.100 millones de metros cúbicos en el lago, mientras que su capacidad de evaporación es de apenas 750 millones.

Tras esas precipitaciones, la cota del lago subió 5 metros, al pasar de 40 a 35 metros bajo el nivel del mar.

"Como es imposible reubicar los lagos", dijo De León, "la única opción es reubicar a la gente".