Con sólo seis meses en el poder, el gobernador Rick Scott ha cumplido sus promesas de campaña y algo más: reducir impuestos corporativos, reducir el tamaño del gobierno, hacerle pruebas de drogas a los beneficiarios de asistencia social, hacer que los trabajadores del gobierno aporten a sus pensiones y privatizar Medicaid.

Sin embargo, el republicano conservador es uno de los gobernadores menos populares del país, y únicamente el 29% de los votantes dijo en una encuesta no partidista reciente que está haciendo un buen trabajo.

Es una calificación de desempeño lamentablemente baja para un gobernador que ha estado en el cargo durante menos de un año. Y peor aún para un líder republicano a cargo de un estado cuyos votantes cambian sus preferencias electorales entre demócratas y republicanos con frecuencia, uno de los llamados "swing states" que será fundamental para las posibilidades de reelección del presidente Barack Obama.

Puede ser que los votantes no tuvieron en cuenta los detalles de cómo Scott cumpliría sus promesas. También hay nuevos derechos antiaborto y leyes a favor de portar armas de fuego que no eran parte del mensaje de campaña y que pueden estar apartando a los demócratas y a algunos independientes. O tal vez sus oponentes están definiendo a Scott de una mejor manera de lo que lo hace él mismo.

"Con lo que hice campaña es lo que yo personalmente creo, y eso es lo que voy a hacer. La gente piensa que ser gobernador es un concurso de popularidad. No. Tu trabajo es ser el gobernador", dijo Scott a The Associated Press en una reciente entrevista, en la que insistió en que las encuestas no importan y argumentó que él está pensando en el futuro en lugar de tratar de complacer a la gente ahora.

Insistió en que está trabajando para mejorar la economía del estado y crear puestos de trabajo al convertir a Florida en un lugar más amigable para hacer negocios y modernizar el gobierno. "Si se fijan en todas las cosas que hicimos ... van a ser las cosas que valen la pena a largo plazo", afirmó.

Otros tienen una visión diferente.

"Está gobernando muy a la derecha, y eso enajena a cualquiera que no está tan a la derecha", dijo la senadora estatal Paula Dockery, una republicana que sostiene que los números de la encuesta lo reflejan. Ella asegura que no ha cumplido su mayor promesa: "La única razón por la que lo votaron y la única razón por la que él dijo que se estaba postulando era crear empleos, y creo que la gente no ha visto esos puestos de trabajo aún".