De niño el cubanoamericano Al Cruz solía llevar a su casa animales que se encontraba en la calle, pero estos no eran gatos ni perros, sino serpientes de cascabel y otras víboras que su padre, alarmado, terminaba matando.

Décadas más tarde, Cruz mantiene la admiración por las culebras y esa fascinación lo motivó a crear en Miami lo que eventualmente se convirtió en uno de los mayores bancos de antídotos del mundo.

"A los hispanos no les gusta andar con serpientes. Cuando les hablas de culebras preguntan, normalmente, dónde está mi machete para matarlas", dijo a Efe el director de la unidad elite "Venem One" del Departamento de Bomberos del condado de Miami-Dade.

Su caso es diferente. Cuando tenía entre seis a siete años manipulaba culebras y en vez de leer historias de súper héroes prefería libros de reptiles.

"Desde esa edad me fascinaban las serpientes. Yo llevaba cascabeles y mi papá las mataba porque no las quería dentro de la casa. Hasta hoy en día he tenido algún tipo de reptil en mi casa", comentó Cruz, de profesión paramédico.

Ese fuerte vínculo y los conocimientos que después obtuvo sobre las serpientes, hoy en día los emplea para salvar vidas.

Creó "Venem One" en 1998, el único banco público de antídotos de Estados Unidos que suministra antiveneno para tratar las mordidas de 435 serpientes consideradas peligrosas, de arañas, alacranes, escorpiones y del pez Stonefish de Australia.

El centro abastece antídotos a todo el país y ha ayudado a pacientes de Brasil, Costa Rica, Venezuela, Guyana francesa y Filipinas. Además de asesorar en el tratamiento a soldados estadounidenses en Oriente Medio mordidos por cobras del desierto y víboras de la arena.

El banco está equipado para suministrar los antídotos de serpientes de Estados Unidos y las calificadas como "exóticas".

"Podemos viajar con el antídoto, enviarlo o asesoramos por teléfono a quienes piden ayudan de países tan lejanos como Filipinas. Informamos cuál es el sitio más cercano para hallar el antiveneno porque trabajamos con los centros internacionales de antídotos", explicó Cruz.

El director del banco, nacido en Matanzas (Cuba), afirmó que desde que creó el centro han tratado más de 1.000 mordidas y han tratado más de dos docenas de pacientes "al borde de la muerte".

"Hasta el momento ningún paciente nuestro ha fallecido", aseguró el único hispano de los cinco miembros de la unidad elite integrada además por tres estadounidenses y un indio.

En casos normales se quedan al lado del paciente un promedio de tres a cuatro horas, sin importar si es Navidad, Día de Acción de Gracias o Año Nuevo.

Cruz fundó el banco después de que cerró el serpentarium de Miami a finales de la década de los años ochenta. Desde ese periodo hasta 1998 se requerían 17 agencias gubernamentales, incluyendo a la Fuerza Aérea, para tratar de salvar una sola vida, según el cubanoamericano.

Hasta que Cruz escuchó por el radio que una mamba negra, una de las serpientes más venenosas del mundo, mordió a hombre en Homestead, en el suroeste de Miami, cuando la colocaba en una caja para enviarla a un zoológico.

La víctima estaba inconsciente y Cruz se comunicó por teléfono con un científico, a quien conocía, que le informó dónde conseguir el antiveneno y logró salvar al hombre.

Ese incidente motivó a Cruz a resolver el problema luego de descubrir que no había ningún antídoto contra mordeduras de serpientes exóticas en unos 400 kilómetros al sur de Florida. Tras obtener una subvención creó el banco.

Durante los primeros tres años, Cruz trabajó solo dirigiendo el centro y rememoró que no "tenía vida" porque debía dejar a su esposa en un restaurante o abandonar la fiesta de su propio cumpleaños para atender las emergencias. Tampoco tuvo vacaciones.

Uno de los casos que más le ha impactado, contó a Efe, se registró durante los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 cuando a un hombre de Miami lo mordió una taipán de Australia.

"Una mordida de esa serpiente puede matar a doce personas o a 50.000 ratones, de manera que es el veneno más tóxico de todas las serpientes del mundo", informó Cruz.

Cuando se enteró del hecho se disponía a sumarse a las labores de rescate de las víctimas de los atentados en Nueva York, pero decidió quedarse para ayudar al hombre.

Estuvo con él casi 36 horas al tiempo que convencía a los médicos que el hombre viviría a pesar de que necesitaba seis dosis del antídoto y solo tenían cinco.

Cruz recurrió a la Administración Federal de Aviación (FAA), para que permitieran volar a un avión desde San Diego con la sexta dosis.

Logró su objetivo en un día que todos los vuelos estaban prohibidos: una aeronave con la dosis fue escoltada hasta Miami por un avión de la Fuerza Aérea de Estados Unidos.

"Estaba decidido a salvar a la persona, los llamé entre cuatro a cinco horas", dijo Cruz con una gran sonrisa.

El nuevo reto que tiene ahora es un programa en Animal Planet, "Swamp Wars", el primero donde los mismos bomberos participan capturando serpientes y atendiendo a las personas en los hospitales

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