El Gobierno que preside Silvio Berlusconi someterá a una cuestión de confianza en la Cámara Baja italiana su plan de ajuste presupuestario, cuya aprobación definitiva en el Parlamento ha sido adelantada a este viernes para intentar calmar las inquietudes en los mercados.

"El Gobierno someterá el plan a un voto de confianza y la oposición votará en contra, pero el plan pasará porque la mayoría gobernante es sólida y cohesionada", indicó Marco Reguzzoni, jefe del grupo de los socios de Berlusconi, la Liga Norte (LN), en la Cámara Baja, a la salida de una reunión hoy en Roma.

Después de las turbulencias registradas en los últimos días en los mercados de deuda italiana y en la Bolsa de Milán, los grupos parlamentarios de Italia se han puesto de acuerdo para fijar las fechas para la aprobación del plan de austeridad: el jueves por la mañana en el Senado y el viernes por la tarde en la Cámara Baja.

La inquietud generada desde el viernes en torno a la solvencia de las finanzas de Italia, país que tiene una deuda pública superior al 120 % del PIB, ha obligado a Gobierno y oposición a acelerar los tiempos de aprobación del decreto ley de entre 43.000 y 48.000 millones de euros de ahorro que el Ejecutivo aprobó el pasado 30 de junio para lograr el equilibrio de las cuentas en 2014.

El principal promotor de ese plan, el ministro de Economía, Giulio Tremonti, compareció hoy ante la asamblea anual de la Asociación Bancaria Italiana (ABI), donde expresó la necesidad que, según él, tiene Italia de emprender un proceso de privatizaciones "al término de la crisis".

"No puedes, si no es dañando el bien público, privatizar sin tener en cuenta los valores de la demanda y del mercado. Los Ayuntamientos serán empujados a vender sus activos con mecanismos de incentivos y desincentivos introducidos en el pacto de estabilidad", indicó Tremonti.

El ministro de Economía, cuya debilitada imagen dentro y fuera del Gobierno ha propiciado también la inquietud en torno a las finanzas italianas, precisó que dentro de esas privatizaciones no podrá estar la distribución del agua, algo que quedó descartado en referéndum el pasado junio.

Tremonti aseguró además que el plan de austeridad "será reforzado" a lo largo de los cuatro años que debe cubrir, 2011-2014, y negó que las recientes turbulencias en los mercados sean un problema solo italiano.

"Tenemos bajo tensión a los mercados en este momento y si miramos a las primas de riesgo (de la deuda) tenemos más o menos al 40 % de la zona euro (en una situación similar). Y digo esto no para librarme de la responsabilidad, sino para decir que el problema no es del país, sino es del conjunto de la estructura de la arquitectura europea", indicó el ministro.

"Todo lo que ha causado la crisis está ahí aún. No se han aplicado las nuevas reglas. Han sido tres años perdidos", agregó.

Junto a Tremonti intervino también en la asamblea de la ABI el gobernador del Banco de Italia y próximo presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, quien insistió en la solidez del sistema bancario italiano de cara a los resultados de las pruebas de solvencia que se conocerán el viernes.

"Los bancos italianos han demostrado y siguen demostrando capacidad de resistencia y de reacción en tiempos graves, pero no solo durante la fase aguda de la crisis financiera, en la que les ha salvado un modelo sólidamente anclado en el negocio principal de la actividad bancaria", dijo Draghi.

La banca de Italia también ha resistido en la "fase posterior, cuando a la crisis le ha seguido una recesión profunda en todos los países avanzados, durísima en Italia porque venía de una década de estancamiento a su vez seguido de una recuperación más lenta que en otros lugares", agregó.

El próximo presidente del BCE expresó la necesidad que tiene Italia de aprobar reformas económicas estructurales lo antes posible y adelantó que si el Gobierno no acomete recortes en otras partidas de gasto distintas a las contempladas en su plan de ajuste, habrá que subir los impuestos.

Después de tres sesiones de turbulencias, la Bolsa de Milán vivió hoy una jornada sin sobresaltos y la prima de riesgo de la deuda italiana se moderó este miércoles, después de que ayer marcara un nuevo récord en los 347 puntos básicos.