La secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, telefoneó hoy al presidente afgano, Hamid Karzai, para transmitirle sus "más profundas condolencias" por el asesinato de su hermanastro, Ahmed Wali Karzai, a manos de un guardaespaldas.

"Estados Unidos condena este asesinato en los términos más rotundos", dijo Clinton en un comunicado.

El atentado contra Ahmed Wali, considerado el hombre más poderoso del sur afgano en calidad de jefe del Consejo Provincial de Kandahar, fue reivindicado poco después por la insurgencia talibán.

"Durante demasiado tiempo, el pueblo de Afganistán ha sufrido bajo la amenaza de la violencia, la intolerancia y el extremismo", indicó la secretaria de Estado.

"Nos unimos al presidente Karzai en su plegaria por la paz y la estabilidad en Afganistán, y seguimos comprometidos en apoyar al Gobierno y el pueblo afganos en su lucha por la paz", añadió Clinton.

Ahmed Wali Karzai era vigilado de cerca por Washington debido a su acumulación de poder en la conflictiva provincia de Kandahar, y era visto por algunos funcionarios estadounidenses como parte del problema en la lucha contra la corrupción y el tráfico de drogas en la región.

No obstante, la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland, indicó hoy que Washington estaba determinado a "seguir trabajando con él" y subrayó que "la violencia nunca es la respuesta para llegar al progreso democrático que todos queremos".

El presidente de Afganistán lamentó hoy la muerte de su hermanastro y abogó por continuar combatiendo a los insurgentes para acabar con "estos sufrimientos".

El portavoz talibán Yusuf Ahmadi dijo a Efe en Kabul que el atentado fue "uno de sus más grandes logros" y fue el resultado de "un plan meticuloso y genial" perfilado "durante mucho tiempo".

El autor del asesinato responde a la identidad de Sardar Mohamed, y era un "amigo íntimo" de la víctima, según indicó a Efe una fuente de la oficina del gobernador provincial de Kandahar.