Al convaleciente presidente venezolano, Hugo Chávez, no le ha hecho falta más de una semana para dejar claro que el reposo que le han recetado los médicos no le va a impedir seguir apareciendo de manera imprevista en la televisión ni compartir a diario sus opiniones a través de Twitter.

Apenas ocho días después de regresar a Venezuela tras ser intervenido quirúrgicamente de un tumor en Cuba y sin haber cumplido aún dos semanas del anuncio de que padece cáncer, Chávez ya ha salido en televisión vestido de militar, de traje, en ropa deportiva, en misa, en Miraflores y hasta viendo fútbol con sus colaboradores.

"Muy felices de estar en casa de nuevo (...) Estamos desayunando ahorita", comentaba Chávez el día 4 de julio, apenas unas horas después de su vuelta a casa en medio de una gran incertidumbre sobre la gravedad de la enfermedad que el día 30 de junio reconoció en un mensaje a la nación.

Desde esas palabras hasta la última aparición, ayer en una misa transmitida por el canal estatal en la que le dieron la unción de enfermos para darle fortaleza en su lucha contra el cáncer, Chávez ha aparecido de forma constante en televisión y en Twitter aunque se ha prodigado poco en actos públicos.

Una de esas ocasiones fue el mismo día 4 de julio, cuando enfundado en su uniforme y con boina roja apareció en el Balcón del Pueblo para explicar a sus seguidores que aún no había superado la enfermedad y pedirles que fueran comprensivos con su proceso de recuperación.

Ese mismo día, ya vestido de traje, recibió a los cancilleres que viajaron al país para asistir al desfile central del Bicentenario de Venezuela, que se cumplió el día 5 y que comenzó después de que Chávez diera la orden para ello por televisión, rodeado por la cúpula militar y con la banda y enseñas de jefe de Estado.

"5 de Julio, llegaste al fin, estremecido, huracanado de Pasión Patria, 200 años después! Así te esperábamos los hijos de tu Gloria!!", había dicho el presidente en Twitter a primera hora de ese día.

Más tarde se reunió con los presidentes de Bolivia, Evo Morales; Paraguay, Fernando Lugo, y Uruguay, Jose Mujica, mandatarios que asistieron a los festejos de la efeméride.

Después de tanta actividad, el presidente decidió el día 6 hacer la única jornada de silencio desde su regreso.

Fue sólo un paréntesis. Un día después, temprano, Chávez interrumpió un discurso de su ministro de Defensa, Carlos Mata, en la Academia Militar, donde apenas unas horas después y vestido con ropa de la institución se apareció para felicitar a un grupo de cadetes que estaban por graduarse.

"No debo excederme, debo frenar el caballo", dijo Chávez al reconocer su necesidad de hacer cosas pocas horas antes de encabezar un Consejo de Ministros en el que de nuevo en televisión ratificó a su gabinete y a la cúpula militar.

El día 8 de julio el presidente no asistió a la ceremonia con que en la Asamblea Nacional se conmemoraron los 200 años de Venezuela, pero siguió el acto solemne a través del comodín comunicativo en que ha convertido a la red social Twitter.

"Desde aquí, cumpliendo estrictamente con El Plan de Retorno Pleno, comparto la emoción Patria que se inflama hoy desde La Asamblea Nacional!", escribió Chávez.

No fue lo único que comentó ese día. Tuvo tiempo de felicitar a uno de los presentadores de la cadena estatal de televisión y más tarde a medio millar de nuevos oficiales que se graduaban en otro acto militar.

Chávez también ha seguido los acontecimientos del exterior. El sábado manifestó su dolor por el asesinato del cantautor argentino Facundo Cabral, de nuevo, a través de internet.

De la tristeza pasó ese mismo día a la alegría de ver ganar a Venezuela, partido que siguió en compañía de sus colaboradores, aprobando créditos y festejando el gol vinotinto contra Ecuador, todo ello, en televisión

El domingo también siguió la carrera de Formula 1 a través de Twitter y mandó ánimo al venezolano Pastor Maldonado, tras una actuación poco afortunada.

El lunes se fue a hacer gimnasia y ejercicios en compañía de varios colaboradores vestidos para la ocasión y ayer irrumpió telefónicamente en el acto de celebración del octavo aniversario de la Universidad Bolivariana.

En horas de la tarde, asistió personalmente a una misa en la que se rezó por su recuperación y le hicieron la unción de enfermos.

"Esto es para que el enfermo tenga fortaleza física, pero sobre todo espiritual", explicó el obispo Mario Moronta.

José Luis Paniagua