Los Timberwolves de Minnesota despidieron el martes a Kurt Rambis, con lo que pusieron fin a más de tres meses de incertidumbre y tensión alrededor del entrenador, luego de que el equipo tuvo la peor temporada de la NBA.

Rambis tuvo una foja de 32-132 durante su breve estadía en Minnesota. En la temporada recién concluida, su récord fue de 17-65.

"Quiero agradecer a Kurt por su contribución a nuestra franquicia, y desearle lo mejor en sus proyectos futuros", dijo el presidente de operaciones deportivas de los Wolves, David Kahn, en un comunicado emitido por el equipo. "Su llegada dio la señal de que nos tomamos en serio la construcción de un club que pelee por el campeonato en un tiempo. Hemos acumulado un núcleo de talentos jóvenes con un futuro brillante en los últimos dos años. Confío en que Kurt reciba su parte del mérito por ayudar en el desarrollo de ese talento, y que su contribución no se olvide cuando nos convirtamos en un mejor equipo de basquetbol".

Kahn contrató a Rambis en el 2009, en busca de la recuperación de una de las franquicias más atribuladas de la liga. Pero los Wolves ganaron este año sólo dos partidos más que en la primera temporada de Rambis, y Kahn se sintió obligado a cortar la relación con el primer entrenador a quien había elegido para reconstruir el equipo.

Rambis pidió un contrato de cuatro años para dejar su empleo como el principal asistente de Phil Jackson con los Lakers. Eso significa que el dueño de los Wolves, Glen Taylor deberán cumplir con las obligaciones de los últimos dos años y 4 millones de dólares de ese convenio, mientras busca junto con Kahn a un nuevo técnico para trabajar con el equipo más joven de la NBA.

La decisión podría resultar incluso más costosa si el cierre patronal obliga a cancelar partidos de la próxima campaña.

"Estoy agradecido por la oportunidad que me dio el dueño de los Timberwolves, Glen Taylor", dijo Rambis en un comunicado recibido por The Associated Press. "Durante mis años de trabajo con entrenadores como Jackson, (Pat) Riley y (Cotton) Fitzsimmons, aprendí los puntos buenos y malos de esto. Este es un día malo".

La tensión se había agravado desde febrero, cuando Kahn se reunió con Rambis y fijó algunas metas no precisadas para la segunda mitad de la campaña. Rambis consideró que esos objetivos no eran realistas.