Las organizaciones defensoras de los derechos de los inmigrantes han visto como el comisionado del béisbol de las Grandes Ligas, Bud Selig, y los políticos les pegaron un jonrón contra sus esfuerzos para impedir la celebración del Juego de las Estrellas, en Phoenix (Arizona).

Después que el estado de Arizona aprobó la ley más restrictiva y anti emigrante que ha entrado en vigor en Estados Unidos, su intento de boicotear el "Clásico del Verano" chocó con la "indiferencia" de Selig y de los políticos locales.

Aunque un grupo de peloteros latinoamericanos se posiciono de manera personal contra la celebración del Juego de las Estrellas, que se va a disputar estar noche en el Chase Field, de Phoenix, al final Selig y la oficina de las mayores cumplieron con su programación, sin cuestionar en ningún momento el cambio de sede.

De ahí, que la reclamación hecha por el reverendo Jesse Jackson de pedir a los participantes en el Juego de Estrellas a pronunciarse contra la ley de inmigración en Arizona, poniendo como ejemplo a Jackie Robinson, cuando se convirtió en el primer negro en jugar en las Grandes Ligas, hace más de medio siglo, llega demasiado tarde y fuera de lugar, siendo una más de cara a la "galería".

De hecho habrá un gran número de peloteros afroamericanos y latinoamericanos que van a participar en el partido, que ni tan siquiera se han cuestionado la sede donde se va a disputar el tradicional juego que marca el final de la primera parte de la temporada regular del deporte pasatiempo nacional.

Los participantes en el Juego de Estrellas no conocen el verdadero contenido de la controvertida ley, que popularmente se conoce como la SB 1070, y mucho menos han tomado posición con relación a un posible boicot.

Ahora los políticos demócratas y activistas como Jackson consideran que la mejor opción es jugar y luego que sean los peloteros los que reivindiquen al final lo negativo de la ley.

Pero para los organizadores y las autoridades locales de Phoenix, las declaraciones al final del partido por parte de los peloteros tendrán un valor cero, ya que el objetivo principal, los ingresos y beneficios económicos que buscaban conseguir con la celebración del partido, estarán completamente cubiertos y asegurados.

Además, los jugadores no han tenido ningún tipo de problema por llegar a Phoenix y disfrutar del máximo de comodidades y tratamiento especial, como estrellas invitadas de honor.

Pero lo peor ha sido que la mayoría de los peloteros seleccionados para el Juego de las Estrellas se han negado a valorar las exigencias de la ley, que ya ha sido considerada en algunos apartados como "inconstitucional".

Especialmente en el apartado que exige a los inmigrantes llevar consigo documentos que acrediten su permanencia legal en el país, y permite a la policía, cuando vigile el cumplimiento de otras leyes, interrogar a una persona sobre su estatus migratorio si hay una sospecha razonable de que ese individuo se encuentra ilegalmente en Estados Unidos.

Las provisiones principales de la ley fueron bloqueadas en julio pasado por la jueza federal de distrito Susan Bolton, una decisión ratificada en abril mediante una votación de 2-1 por parte de la novena Corte de Circuito Federal en materia de apelaciones.

Pero la gobernadora republicana de Arizona, Jan Brewer, busca solicitar al Tribunal Supremo federal la revocación de la orden que bloqueó la ley.

Solamente, el veterano toletero dominicano David Ortiz, de los Medias Rojas de Boston, fue uno de los pocos dispuestos a hablar sobre la ley.

"Soy un inmigrante. Definitivamente nunca estaría de acuerdo con un maltrato a las personas que llegan de otros países", señaló el "Big Papi", como popularmente se le conoce al toletero de los Medias Rojas, pero descartó que vaya a participar en una protesta. "No estoy aquí para eso".

Ortiz fue designado capitán del equipo de la Liga Americana para el concurso de cuadrangulares celebrado el lunes. Sharon Robinson, hija del fallecido Jackie Robinson, estuvo en el terreno antes del acto, para una presentación de la organización caritativa "Breaking Barriers", dando respaldo también a la política oficialista de Selig.

Más "sorprendente" fue la respuesta del jardinero puertorriqueño Carlos Beltrán, de los Mets de Nueva York, que saldrá como bateador designado con el Viejo Circuito, y dijo que el asunto no tenía nada que ver con el "deporte".

"Es algo que afecta a cierta parte de la población", declaró Beltrán, que tal vez desconoce que a la población que más afecta la ley es a la hispana, grupo étnico al que pertenece por sus orígenes, y además ya es la minoría mayoría en varios estados importantes del país.

Por su parte, "Somos América", un grupo defensor de los derechos de los hispanos, con sede en Phoenix, pidió a los aficionados, jugadores y entrenadores utilizar una franja blanca para mostrar solidaridad contra la ley, al menos aunque sólo sea como un gesto simbólico.