La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, anunció hoy un plan de apoyo a los pequeños agricultores que prevé la concesión de créditos baratos y de subsidios por 16.000 millones de reales (unos 10.125 millones de dólares) en el próximo año para elevar la renta de las familias que viven del campo.

El llamado Plan Zafra de la Agricultura Familiar 2011-2012, que financiará la cosecha que comenzará a ser sembrada este mes, tiene por objetivo aumentar la producción de alimentos y elevar la renta de los agricultores más pobres, de los beneficiarios de la reforma agrícola y de las comunidades tradicionales, como las indígenas, que viven del campo, explicó la mandataria.

"Nuestro país se caracteriza por ser un gran productor y exportador de alimentos, pero también se caracteriza por tener una agricultura familiar que es responsable por la alta calidad del alimento que llega a la mesa del consumidor brasileño", afirmó la gobernante en el discurso que pronunció en la ceremonia de presentación del plan en la ciudad de Francisco Beltrao.

El anuncio de la ayuda a los pequeños agricultores para la próxima cosecha se produjo un mes después de que Rousseff presentara un plan de apoyo a la agricultura intensiva por 107.210 millones de reales (unos 67.850 millones de dólares).

El plan de apoyo a los medianos y grandes productores lanzado en junio se propone elevar en un 5 por ciento la producción de granos del país, desde el récord de 161,5 millones de toneladas en la cosecha 2010-2011 hasta 169,5 millones de toneladas en la del período 2011-2012.

Rousseff afirmó que, así como el Gobierno incentiva a los grandes agricultores para aumentar la producción y las exportaciones de alimentos, que hoy representan cerca del 40 por ciento de todas las ventas externas del país, también tiene que apoyar a los pequeños productores como parte de los programas de combate a la miseria.

"El apoyo a la agricultora familiar es importante porque el aumento de la producción de los pequeños productores puede reducir las desigualdades sociales del país, democratizar la producción y elevar la renta de los más pobres", afirmó la gobernante.

"Tenemos la obligación de incentivar la agricultura familiar para poder transformar a millones de brasileños que aún viven al margen de la riqueza en consumidores y en productores, y especialmente para acabar con la miseria extrema en el país", agregó.

Rousseff explicó que el plan de apoyo prevé la concesión de créditos baratos y a largo plazo para los pequeños agricultores, así como una política de garantía de precios mínimos para proteger a los productores de eventuales caídas del precio de sus productos.

"Mantuvimos el mismo valor (de la ayuda) ofrecido en la cosecha pasada, pero reducimos los intereses sobre los préstamos (del 4 al 2 por ciento anual), aumentamos los plazos de pago y estamos intentando cada vez más reducir la burocracia que afecta la vida del agricultor familiar", afirmó.

La jefe de Estado agregó que el plan también incluye un incentivo para que las alcaldías adquieran la producción de los pequeños agricultores y la destinen a la merienda que ofrecen gratuitamente en las escuelas públicas.

Según la Presidencia, del total de recursos aprobados para el Plan, 7.700 millones de reales (unos 4.873,4 millones de dólares) están destinados a créditos para proyectos de inversión de los agricultores y el restante a préstamos para financiar la cosecha.

De acuerdo con cifras oficiales, la agricultura familiar produce el 70 por ciento de los alimentos que llegan a la mesa de los consumidores brasileños y responde por cerca del 74 por ciento de los trabajadores que viven en el campo y por el 10 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) del país.