Los astronautas que hicieron la última caminata espacial en la era de los transbordadores de la NASA retiraron una bomba averiada en el exterior de la Estación Espacial Internacional e instalaron un experimento de reabastecimiento robotizado.

El robot Dextre de dos brazos no empezará a operar el conjunto de 22,6 millones dólares hasta mucho después de que Atlantis parta y termine el programa de transbordadores.

Sin embargo, es posible que más que cualquier otra cosa en este último viaje de un transbordador, la demostración robótica ilustra las posibilidades que hay en el futuro para la NASA: estaciones de reabastecimiento de combustible satelital en el espacio operadas con robots.

A diferencia de otras visitas del transbordador, la responsabilidad de la caminata espacial recayó en dos habitantes de la estación espacial, Michael Fossum y Ronald Garan, que hicieron equipo en tres caminatas en 2008. La tripulación de cuatro personas del Atlantis es la de menor número de las últimas décadas, tan pequeña, de hecho, como para haber pasado la responsabilidad de esta caminata a la tripulación de la base orbital.

Esta fue la 160ma caminata espacial en los 12 años y medio de vida del puesto orbital y la última planeada para estadounidenses en casi un año.

"Ver lo que hemos hecho en realidad, simplemente es imponente", dijo Fossum sobre la estación espacial completada y todas las caminatas espaciales que se hicieron. "Ron y yo fuimos honrados al formar parte de esto, a ayudar a cerrar uno de los últimos capítulos".

Fossum y Garan completaron las dos principales tareas de la caminata: el retiro de la bomba y la instalación de la prueba robótica, en menos de 3 horas y media. Pasaron el resto de las seis horas y media que duró la caminata espacial realizando otras tareas menores.