El relator de la ONU contra la tortura acusó el martes a Estados Unidos de entorpecer una investigación sobre tortura al violar las normas del ente mundial e impedirle entrevistar en privado a un soldado raso acusado de haber entregado documentos secretos a WikiLeaks.

El relator Juan Méndez afirmó que no puede cumplir su cometido si no se le permite hablar sin vigilancia con los detenidos.

Dijo que la insistencia de las autoridades castrenses de Estados Unidos de estar presentes en las conversaciones con Bradley Manning "infringe las normas que han existido desde hace mucho tiempo" y a las que se apega la ONU para efectuar visitas a prisioneros.

Las autoridades militares mantienen recluido a Manning desde 2010 en un caso que ha puesto frente a frente al gobierno estadounidense con defensores de la transparencia gubernamental.

Sobre el soldado raso pesa el cargo de haber sido la fuente clave para WikiLeaks del caudal de documentos delicados sobre las guerras en Irak y Afganistán.

Manning fue transferido en abril a una prisión militar de Kansas después de que pasara aislado 23 horas diarias durante ocho meses en un calabozo del Cuerpo de Infantería de Marina en Quantico. Afronta casi 25 acusaciones, entre ellos ayudar al enemigo, la cual conlleva la pena de muerte o prisión perpetua.

Méndez dijo que el gobierno de Estados Unidos le aseguró que Manning recibe ahora un mejor trato que cuando estaba en Quantico, pero dijo que el gobierno estadounidense debe permitir al relator de la ONU verificar personalmente esa versión.

Méndez afirmó que necesita examinar si las condiciones que experimentó Manning en Quantico constituyen "tortura, un trato o castigo inhumano o degradante".

"Por esa razón, es imperativo que yo converse con el señor Manning en condiciones en las que yo pueda estar seguro de que él es absolutamente franco", dijo Méndez.

Las autoridades del Pentágono insisten en que Manning está recluido en condiciones adecuadas ante la gravedad de los cargos que afronta.