El hermanastro del presidente Hamid Karzai, el hombre más poderoso en el sur de Afganistán y repetidamente acusado de corrupción, fue asesinado el martes por una persona de su confianza, informaron las autoridades.

Su muerte creó un peligroso vacío de poder en el sur del país, justo cuando el gobierno comienza a negociar con los talibanes insurgentes ante la inminente retirada de las fuerzas de Estados Unidos.

Ahmed Wali Karzai, jefe del consejo provincial de Kandahar, fue muerto a tiros cuando recibía a varios invitados en su casa de Kandahar, capital de la provincia que fue la cuna del Talibán y en la que recientemente Estados Unidos lanzó una amplia ofensiva.

El Talibán se atribuyó el asesinato, perpetrado en una mansión muy vigila y defendida por una tapia de 2,4 metros (ocho pies) de altura.

El ministerio del Interior dijo que inició una investigación. El jefe de la Policía de Kandahar, el general Abdul Raziq, dijo que sus agentes detuvieron a varios hombres que custodiaban la vivienda de Mohammad para interrogarlos sobre sus recientes actividades.

El presidente Karzai llegó el martes por la tarde en helicóptero a Kandahar para asistir al funeral, previsto para el miércoles por la mañana, según Raziq.

El gobernador provincial de Kandahar, Tooryalai Wesa, dijo que el asesino fue Sardar Mohammad y agregó que era un colaborador íntimo, una persona "de confianza" que había acudido a la casa de Wali Karzai para que la víctima firmara varios documentos.

Cuando Wali Karzai los firmaba, el homicida "sacó una pistola y le pegó dos balazos: uno en la frente y otro en el pecho", agregó Wesa. "Otro patriota de la nación afgana fue martirizado por los enemigos de Afganistán", opinó.

El asesinato coincidió con la visita a Kabul del presidente francés Nicolas Sarzoky.

"Esta mañana, mi hermano menor Ahmed Wali Karzai fue asesinado en su casa", dijo el presidente afgano en una conferencia de prensa conjunta con Sarkozy. "Así es la vida del pueblo de Afganistán. En las casas del pueblo de Afganistán, cada uno de nosotros sufrimos y esperamos — Dios mediante — retirar este sufrimiento del pueblo de Afganistán y adoptar la paz y estabilidad", agregó.

Wali Karzai, de unos 50 años y quien había sobrevivido a varios intentos de asesinato, era considerado por muchos un estorbo político para Karzai tras varias denuncias, entre ellas que trabajaba para la CIA y que estaba mezclado en el narcotráfico, aunque siempre negó esos cargos.

El presidente desafió en repetidas ocasiones a los denunciantes a que aportaran pruebas, pero sostuvo que nunca lo hicieron.

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Los periodistas de The Associated Press Amir Shah, Rahim Faiez, Solomon Moore, Heidi Vogt y Deb Riechmann en Kabul y Kathy Gannon en Islamabad contribuyeron a este despacho.