El encierro de hoy de los sanfermines, protagonizado por toros de la ganadería de Victoriano del Río, resultó el más rápido de los transcurridos hasta ahora y dejó a su paso al menos dos heridos por asta de toro.

La ganadería madrileña, que debutó el pasado año en la Feria del Toro de Pamplona con un encierro tan veloz como el de hoy, que sumó 2 minutos y 15 segundos con la torada en las calles, concitó en este sexto encierro a menor número de corredores que en días anteriores.

Tras los tres cánticos de rigor para pedir protección al santo bajo su hornacina y puntuales con las campanadas de las 8:00 horas, los toros partieron desde los corrales de Santo Domingo muy hermanados y con los cabestros en cabeza.

Ya desde este primer momento los de Victoriano del Río imprimieron un gran ritmo que propició que, aunque agrupados, la manada comenzara a estirarse y permitiera que los toros miraran hacia el lado izquierdo y derrotaran hacia los corredores.

En los últimos metros de la cuesta, donde se registró una de las cornadas, un burel se destacó por su velocidad y barrió por la parte derecha, creando momentos de mucho peligro, y de esta manera cruzó la plaza consistorial, seguido a pocos metros de sus hermanos.

Así atravesaron los toros el tramo de Mercaderes, donde ganaron en velocidad a los mozos y dejaron el segundo herido por asta entre quienes intentaban correr ante ellos, hasta que al llegar a la curva con Estafeta, el primero de los bravos resbaló y cayó contra el adoquín, momento en el que tres de sus hermanos le alcanzaron.

La longitud de la Estafeta y la manada dividida en dos grupos, con cuatro toros en cabeza y el resto con los mansos detrás, permitió que muchos de los corredores encontraran hueco ante la astas, aunque tuvieron problemas para seguir el veloz ritmo de los morlacos.

Ya en Telefónica tres de los de Victoriano del Río tomaron la iniciativa y, con varios derrotes hacia su derecha, causaron algunos de los momentos de mayor tensión de la carrera, que en este tramo redujo algo su ritmo.

Tras superar el callejón, varios mozos cayeron y uno quedó tendido en el suelo y fue pisoteado por estos primeros toros.

Los bravos entraron en el coso, donde amagaron con iniciar una vuelta al ruedo, aunque la llegada de sus hermanos por detrás y el capote de los dobladores consiguieron que en pocos segundos todos entraran juntos por la puerta de chiqueros.