El Partido Comunista del Uruguay (PCU) anunció hoy que pedirá al presidente José Mujica una reunión por la destitución de la ministra de Desarrollo Social, Ana Vignoli, perteneciente a ese corriente ideológica dentro del gobernante Frente Amplio (FA).

Juan Castillo, dirigente del PCU y coordinador del PIT-CNT, la central obrera del país, dijo a radio El Espectador que "el método elegido" para anunciar a Vignoli su destitución, al final de la reunión del gobernante con los ministros del área social, "no fue el mejor".

"Se dejó funcionar durante toda la mañana la reunión, se la dejó informar y dar detalles e incluso evaluar propuestas de iniciativas nuevas, y al final, cuando ya estaban cerrando la agenda", se le comunicó que debía abandonar el cargo, detalló.

Para el dirigente comunista si Mujica había tomado su decisión hacía más de 20 días, como señaló ayer al anunciar el relevo ministerial, podría haberle avisado antes a la afectada, que será sustituida por el actual ministro de Salud Pública, Daniel Olesker.

La salida de Vignoli se produce en medio de una confrontación entre los comunistas y los artífices de la política económica del Ejecutivo, el vicepresidente Danilo Astori y el ministro de Economía Fernando Lorenzo, por un proyecto de ley que abrirá a capital privado sectores estratégicos como la infraestructura.

El PCU, cuyo único senador, Alberto Lorier, se negó a votar el proyecto la semana pasada en el Senado, debía decidir anoche que hacía en la sesión que hoy ratificará en la Cámara de Diputados la iniciativa con el respaldo del resto del oficialismo y de la oposición en pleno.

En opinión de Castillo, "si había algo que contribuyera a complicar más" la situación, la decisión de Mujica "logró su objetivo".

En respuesta anunció que el diputado con el que el PCU cuenta en la Cámara Baja, Hugo Ávila, cederá su escaño a una diputada suplente como gesto de rebeldía.

La postura asumida ayer por Mujica fue interpretada por algunos analistas como un golpe sobre la mesa, después de que el PCU ejerciera presiones para cambiar la política económica aprovechando el control que ejerce sobre los sindicatos.

Los comunistas tienen también gran ascendencia en el Plenario de la coalición oficialista, pese que son menos del 10 por ciento del electorado frenteamplista.

Desde esa posición de poder, en los últimos meses pusieron en un brete al Gobierno porque llevaron a la cúpula del FA a forzar a los legisladores del bloque gubernamental a tramitar de forma infructuosa en el Parlamento un proyecto para anular la ley que dejó impunes los crímenes de Estado durante la dictadura (1973-1985).

El fracaso legislativo tuvo un alto costo político para Mujica, cuya popularidad pasó del 58 al 39 por ciento en los últimos siete meses, según una encuesta difundida a principios de mes.

A pesar de perder el único ministerio del que disponía, Desarrollo Social, el PCU puede mantener su presencia en el gabinete si se confirma la designación del viceministro de Salud Pública, el comunista Jorge Venegas, en lugar de Olesker, anticipada ayer por el jefe de Estado.

"Hasta este momento no hay ningún ofrecimiento formal a Jorge Venegas de la misma manera en que no hubo ninguna comunicación formal con la compañera (Vignoli) antes de prescindir de sus servicios", reveló hoy Castillo.

Sin embargo, el dirigente dijo que "casi con toda seguridad" el PCU aceptará esa responsabilidad si le es ofrecida formalmente.