Los gobernantes militares egipcios advirtieron el martes a los manifestantes que "no perjudiquen los intereses públicos", mientras continúan su asedio al mayor edificio gubernamental capitalino y amenazan con extender sus sentadas a otros puntos de la capital.

La advertencia fue formulada en una declaración emitida antes de una concentración de manifestantes que demandan una mayor depuración de funcionarios que llegaron a sus cargos durante el régimen del depuesto presidente Hosni Mubarak y que sean juzgados los policías acusados de matar manifestantes durante el levantamiento popular egipcio.

Los manifestantes se encuentran acampados desde el viernes en la Plaza Tahrir de El Cairo, epicentro del levantamiento del 25 de enero al 11 de febrero. Prometieron quedarse hasta que sean satisfechas sus demandas.

A primeras horas del martes, 30 hombres armados con cuchillos y palos asaltaron el campamento de carpas levantadas por los manifestantes en la plaza, hiriendo a seis, antes de ser expulsados del ágora por los revoltosos.

La declaración militar, leída en la televisión pública por el general de división Mohsen el-Fangari, fue la advertencia pública más contundente de los generales gobernantes desde que renunciara Mubarak el 11 de febrero.

El tono fue contundente y sugiere que los generales empiezan a estar hartos de manifestaciones, sentadas y tumultos callejeros que padece el país desde el 25 de enero.

El parte pidió a los egipcios que "se opongan" a cualquier medida que impida la vuelta de la normalidad, especialmente los ocupantes de la Plaza Tahrir, que han dificultado el tránsito rodado con sus sentadas y que amenazaron con extenderlas al cercano Ministerio del Interior y el edificio de la televisión estatal.

El parte militar advirtió contra cualquier "desvío" de las manifestaciones pacíficas que pueda "perjudicar el interés público" y difundir rumores que fomenten los desórdenes.