Brasil invertirá 10.000 millones de dólares para apoyar a los pequeños agricultores a través de créditos y apoyo para comercializar su producción.

El plan de agricultura familiar se destina a pequeños productores rurales, beneficiarios de la reforma agraria y comunidades indígenas o de descendientes de esclavos africanos conocidos como quilombolas.

"Nuestro país se caracteriza por ser un gran productor y exportador de alimentos, pero se caracteriza también por tener una agricultura familiar que se expande cada vez más y se transforma en una verdadera sustentación de la calidad de la alimentación que va a la mesa de nuestro pueblo", declaró la presidenta Dilma Rousseff al presentar el plan en el estado sureño de Paraná.

La gobernante atribuyó a la pequeña agricultura gran parte de la reducción de las desigualdades sociales y la pobreza en Brasil.

El plan contempla una política de precios mínimos que protege a los productores de declives en el valor de sus cultivos así como un mecanismo de compra que garantiza la compra de toda su cosecha.

Rousseff explicó que tales medidas pretenden incorporar a la agricultura familiar a las iniciativas oficiales de combate a la pobreza.

En materia crediticia, el programa apunta a reducir las tasas de interés de 4% a 2% para préstamos productivos de 10.000 reales (6.330 dólares) o más y establece un interés de 1% para créditos inferiores a ese monto.

Datos oficiales indican que la agricultura familiar es responsable de 70% de los alimentos consumidos en Brasil y responde por 74% de las personas que trabajan en el campo.