Un toro que tomó la cabeza en los primeros metros de la carrera imprimió velocidad al quinto encierro de los sanfermines 2011, que tuvo en la emoción su nota más característica.

Varios corredores sufrieron caídas al ser superados por este toro en su veloz carrera, que le hizo presentarse en la plaza de toros en solitario en apenas dos minutos mientras sus hermanos de la ganadería gaditana de Fuente Ymbro necesitaron unos treinta segundos más.

Una vez cumplida la tradición con los tres cánticos en los que los mozos piden la protección de San Fermín, el lanzamiento del cohete anunció la apertura de la puerta de los corrales de Santo Domingo, que fue atravesada por la manada agrupada y encabezada por los cabestros.

En el momento en el que los animales tomaron contacto con los corredores, un toro negro cogió la cabeza y fue ganando metros a sus hermanos, que continuaban agrupados.

Ya al final de este tramo, al entrar en la plaza consistorial, arrolló a un mozo que no pudo mantener su ritmo y cayó al suelo.

Esta circunstancias se repitieron en el resto del recorrido, que realizó en solitario, seguido a unos cuantos metros por otro astado que se separó de los demás antes de llegar a la curva de Mercaderes.

Estos dos primeros bravos posibilitaron el lucimiento de los mozos, lo que no sucedió con el resto al ir todos ellos agrupados junto con los cabestros.

A la emoción generada por la rapidez de la carrera se unió la nobleza de los "fuenteymbro", que en ningún momento mostraron interés por los corredores, ninguno de los cuales fue corneado.

En el mismo orden en el que completaron el recorrido entraron en la arena de la plaza, a cuyos chiqueros fueron directamente guiados por los dobladores, aunque el último hizo amago de resistirse sin llegar a ocasionar incidentes.