La alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, la sudafricana Navi Pillay, expresó hoy su preocupación de que los sirios refugiados en Turquía "no puedan regresar" a su país por la inseguridad que impera en Siria.

"Estábamos pensando que el flujo de refugiados de Siria a Turquía sería una cuestión de corto plazo, pero ahora estoy verdaderamente alarmada de que la situación sea tan insegura en Siria que no puedan regresar", manifestó Pillay en declaraciones a Efe en Ciudad de México.

Según datos de la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) de la ONU, los desplazados sirios alcanzan ya las 10.000 personas en Turquía, de los que 7.000 se encontrarían en campamentos fronterizos turcos, mientras que las víctimas mortales de la violencia gubernamental ascienden ya a 1.200.

La funcionaria señaló que su oficina está "preparando un reporte sobre las condiciones en Siria, sobre las violaciones a los derechos humanos", bajo el mandato del Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

Ese informe se basa exclusivamente en entrevistas a más de 100 sirios que salieron de su país y "tienen toda la intención de volver", manifestó Pillay.

Esos desplazados "dieron un recuento de los homicidios y las agresiones contra los civiles y manifestantes desarmados" que tienen lugar en el país como consecuencia de la violenta represión de las manifestaciones civiles que exigen cambios democráticos en esa nación.

Sin embargo, Pillay recordó que Siria no ha autorizado el acceso al país a observadores de Naciones Unidas, "lo que hubiera sido preferible", ya que hubieran "podido reportar de primera mano y también verificar lo que el Gobierno Sirio dice" en el terreno.

"Los países usualmente nos dejan entrar cuando les pedimos, y Siria debería sentir algún tipo de obligación de cooperar con el mandato del Consejo de Derechos Humanos de la ONU", recalcó la funcionaria.

Pillay explicó que le ha escrito dos veces al régimen de Bachar al Asad pidiendo acceso a ciertas ciudades, como parte de una misión de investigación humanitaria al país árabe aprobada por el Consejo de Derechos Humanos.

"Les hemos escrito dos veces. Ellos no han dicho que no, simplemente no han respondido las cartas", precisó la alta comisionada.

A juicio de Pillay "es importante" que Damasco permita el acceso de observadores de la ONU también para que puedan verificar las supuestas reformas políticas que el Gobierno de Al Asad pretende poner en marcha en el país.

Asimismo, para revisar las alegaciones del régimen, que asegura que un "gran número de sus propias fuerzas de seguridad ha muerto" como consecuencia de las manifestaciones.