El presidente de EE.UU., Barack Obama, recibió hoy en la Casa Blanca a los líderes republicanos y demócratas del Congreso para tratar de acercar sus rígidas posturas respecto a cómo desbloquear la crisis de deuda que vive el país.

La reunión comenzó unos 15 minutos después de las 18.00 hora local (22.15 GMT) y reunió, entre otros, al líder de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes, John Boehner, el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, y la líder de la minoría en la Cámara baja, Nancy Pelosi.

Según adelantó hoy el secretario del Tesoro, Timothy Geithner, Obama insistirá en la reunión en su propuesta para lograr el "plan más amplio posible" con el fin de aumentar el techo de la deuda más allá de la fecha límite del 2 de agosto, y evitar así que el país entre en cese de pagos por primera vez en su historia.

Sin corbata y flanqueado por Boehner y Reid, el presidente fue tajante cuando un periodista le preguntó si los líderes serán capaces de alcanzar un acuerdo en los próximos diez días.

"Necesitamos hacerlo", respondió Obama.

El mandatario planea mantenerse firme en su plan, que prevé reducir el déficit en unos 4 billones de dólares en los próximos diez años a costa de recortes en la Seguridad Social y los seguros médicos, que disgustan a su propio partido, pero también de sustanciales recortes de impuestos a los más adinerados.

Esa última medida provocó que el republicano Boehner anunciara anoche que no aceptará ese plan, y abogara por una "medida más modesta", que situaría el recorte en torno a los 2,4 billones de dólares.

Geithner confió hoy en que ambos partidos lograrán sortear ese considerable desacuerdo y llegar a "un acuerdo en las líneas principales de un paquete esta semana, o antes del final de la siguiente".

En el caso de que no lo lograran antes del 2 de agosto, Estados Unidos sería incapaz de tomar más fondos prestados y, por tanto, de cumplir sus obligaciones fiscales, con un déficit federal que alcanzará este año los 1,2 billones de dólares.

La fecha límite se debe a que es entonces cuando vence el límite de 14,3 billones de dólares autorizado por el Congreso hasta mayo, y prorrogado desde entonces a través de medidas especiales.