Diversas organizaciones apoyaron hoy la huelga general convocada por 24 horas en la República Dominicana, que paralizó principalmente el transporte, pero que no logró el mismo efecto en el comercio ni en la actividad bancaria.

Sin embargo, los organizadores del paro expresaron satisfacción por el respaldo logrado que, según sus cálculos, ronda el 90 % en todo el país.

La huelga fue convocada para reclamar la reducción de los precios de los alimentos, medicinas y combustibles, y un aumento del 35 % a los salarios de los servidores públicos, incluyendo militares y policías.

Asimismo, sus organizadores piden que el Gobierno destine a la educación el 4 % del Producto Interno Bruto (PIB) como lo ordena la Constitución, y rechazan los recientes incrementos fiscales y en la tarifa eléctrica.

"La huelga se ha desarrollado exitosamente en todo el territorio nacional", dijo a Efe el sindicalista Ramón Pérez Figuereo, uno de los portavoces de la organización.

Pérez Figueroa, secretario general de la Central Nacional de Transportistas Unificados (CNTU), aseguró que el servicio del transporte público quedó paralizado "en más de un 90 por ciento".

Todo esto, según el sindicalista, a pesar de que el Gobierno "repartió dinero, combustible y comida" entre conductores para que ofrecieran el servicio.

"Seguiremos de manera firme y contundente a pesar del chantaje y la represión", aseveró.

Las primeras horas del paro transcurrieron el calma, salvo algunos enfrentamientos de poca importancia entre policías y civiles, según reconoció la propia Policía.

Los centros comerciales, los supermercados y los bancos abrieron sus puertas, así como las oficinas públicas y privadas.

La Policía, que envió a las calles a 33.000 agentes como medida de precaución, aseguró que la situación del país está "bajo absoluto control, sin que hasta el momento se hayan registrado incidentes mayores".

En el sector Capotillo, uno de los más violentos de Santo Domingo, civiles encendieron neumáticos tras participar en una marcha por todo el barrio, en apoyo a la huelga.

En dicho sector, el respaldo al paro fue de un "98 por ciento", según dijo a Efe el dirigente popular Abel Rojas.

En la norteña provincia Santiago, la segunda ciudad del país, el paro inició con detonaciones de bombas de fabricación cacera y con algunos disturbios, mientras que los establecimientos decidieron no abrir sus puertas y el transporte público quedó prácticamente paralizado.

Situación similar ocurrió en otras de las provincias de la región norte, como Puerto Plata, Monseñor Nouel y Espaillat.

La huelga es apoyada por formaciones políticas, sociales, sindicales y estudiantiles porque "hay razones suficientes para emplazar al Gobierno a que cambie su política impositiva que genera una presión tributaria muy alta sobre la clase media y baja", según los convocantes, entre ellos el Foro Social Alternativo (FSA), uno de los principales grupos organizadores del paro.

El FSA ha reiterado que su convocatoria es fruto del descontento hacia un Gobierno que se ha mantenido "ciego, sordo y mudo" ante los problemas de los ciudadanos.

Entre quienes llaman a la huelga general figura el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), principal de oposición, postura que ha sido duramente criticada por el oficialismo al considerar que esa formación solo buscar "pescar en río revuelto".