El presidente de Polonia volvió a pedir perdón el domingo por la masacre de cientos de judíos a manos de polacos durante la Segunda Guerra Mundial, un hecho que suscitó una autocrítica profunda y dolorosa cuando salió a la luz en 2000.

Al cabo de un debate muy difícil, los polacos se vieron obligados a modificar su creencia — fomentada por décadas de propaganda de la era comunista — de que siempre habían sido las víctimas heroicas de las atrocidades de la ocupación nazi y que nunca colaboraron con ellos.

La matanza ocurrió hace 70 años en la aldea de Jedwabne, unos 190 kilómetros (120 millas) de Varsovia, y ahora forma parte de las fechas que son recordadas en Polonia, donde las autoridades del estado y dirigentes eclesiásticos han ofrecido sus disculpas.

Sin embargo, aún se desconoce hasta dónde llega la consciencia en el país de que hubo polacos implicados en crímenes contra judíos.

"La nación debe entender que también tuvo una participación activa", manifestó el presidente Bronislaw Komorowski en una carta leída durante la ceremonia.

"Hoy, Polonia puede escuchar aún el grito de sus ciudadanos que jamás se apaga", agregó. "Una vez más, ruego perdón".

De acuerdo a una investigación que concluyó en 2002, unos 400 hombres polacos asesinaron a entre 300 y 400 hombres, mujeres y niños judíos en Jedwabne, en el noreste de Polonia. Algunas de las víctimas fueron matadas a golpes y otras quemadas vivas en un granero. Fue imposible establecer el número exacto de fallecidos, dijeron los investigadores.

En 2001, el entonces presidente Aleksander Kwasniewski ofreció sus disculpas por el crimen durante el primer acto estatal en memoria de esas víctimas en Jedwabne. Kwasniewski asistió a la ceremonia del domingo como un ciudadano más.

Por primera vez, un representante de alto rango de la Iglesia católica, que tiene gran influencia en el país, asistió a la ceremonia.

"No permitamos que las tumbas en Jedwabne nos dividan. Oremos juntos por la hermandad y los vínculos estrechos entre polacos y judíos", dijo el obispo Mieczyslaw Cislo, quien preside el consejo episcopal para las relaciones con los judíos.

Durante una ceremonia religiosa especial en 2001 en Varsovia, los obispos de Polonia ofrecieron sus disculpas por la matanza de Jedwabne y otros crímenes cometidos contra los judíos cuando los nazis ocuparon el país en la Segunda Guerra Mundial.

En la ceremonia del domingo, el rabino jefe de Polonia, Michael Schudrich, rezó por los muertos en un monumento dedicado a las víctimas de la matanza en la aldea.