El presidente de EE.UU., Barack Obama, y los líderes republicanos y demócratas en el Congreso se reúnen hoy en la Casa Blanca para tratar de acercar sus rígidas posturas respecto a cómo desbloquear la crisis de deuda que vive el país.

La reunión, convocada por Obama el viernes en un intento de acelerar las negociaciones frente a la fecha límite del 2 de agosto, cuando se alcanzará el límite de deuda autorizado por el Congreso, sigue en pie pese al paso atrás dado el sábado por el líder de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes, John Boehner.

El encuentro comenzará a las 6 de la tarde hora local (22.00 GMT), y en él estarán también presentes, entre otros, el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, la líder de la minoría en la Cámara baja, Nancy Pelosi, y los líderes republicanos en el Senado Dick Durbin y Jon Kyl.

En un comunicado, Boehner adelantó que no aceptará de ninguna manera el plan propuesto por Obama, que reduciría en unos 4 billones de dólares el déficit en los próximos diez años e incluye aumentos de los impuestos a los más adinerados, una medida que los republicanos rechazan.

En su lugar, el presidente de la Cámara baja abogó por negociar un acuerdo a corto plazo, para aumentar el techo de la deuda más allá de los 14,3 billones de dólares autorizados por el Congreso y ganar tiempo para solventar el problema del déficit.

"Creo que el mejor camino es que nos enfoquemos en la producción de una medida más modesta sobre la base de los cortes identificados en las negociaciones encabezadas por (el vicepresidente Joe) Biden", dijo Boehner.

El paquete impulsado por el líder republicano estaría en torno a los 2,4 billones de dólares, según la web especializada Politico.

Sin embargo, según sus asesores, Obama no está dispuesto a aceptar ningún acuerdo que no asegure el control de la deuda del país hasta más allá de las elecciones presidenciales de 2012.

Para el presidente, es esencial tomar "un enfoque equilibrado, que exija a los más ricos y a quienes tienen intereses especiales, que paguen la parte que les corresponde", dijo anoche el director de comunicaciones de la Casa Blanca, Dan Pfeiffer, en un comunicado.

Pfeiffer condenó la negativa de Boehner al plan del mandatario, y aseguró que "echarse atrás ahora no sólo evitará que resolvamos el reto fiscal, sino que también confirmará el cinismo que la gente tiene sobre la política en Washington".

El líder de la minoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, aseguró hoy en el programa "Fox News Sunday" que la causa de la negativa de Boehner fue la insistencia de la Casa Blanca en aumentar los impuestos "en medio de una situación económica extraordinariamente difícil".

"Creemos que es una idea terrible. Es una máquina de matar empleos", indicó McConnell.