El primer ministro de Malasia, Najib Razak, defendió hoy la carga policial y la detención de 1.667 personas durante la protesta del sábado en la capital, en la que murió un manifestante.

El jefe del Gobierno malasio, que calificó de "ilegal" la marcha, aseguró que la Policía utilizó la "mínima fuerza" para dispersar a los manifestantes, que pedían una reforma electoral, informaron los medios locales.

Najib dijo que su partido "velará por el cumplimiento de la ley y no tolerará el caos" y agregó que los seguidores de Bersih 2.0, el colectivo que convocó la protesta, son una minoría frente "a la mayoría que respalda al Gobierno".

Los partidos de la oposición, que secundaron la marcha, denunciaron la muerte de un manifestante de 58 años por problemas respiratorios durante el lanzamiento de gases lacrimógenos cerca de las Torres Petronas.

Sin embargo, el jefe de la Policía, Amar Singh, desmintió que falleciera por problemas respiratorios y atribuyó su fallecimiento a un ataque al corazón.

"Se quejó de unos dolores y puso sus manos sobre el pecho antes de desmayarse", declaró Singh.

La Policía, que utilizó gases lacrimógenos y cañones de agua, indicó a última hora del sábado que había puesto en libertad sin cargos a 1.667 arrestados, incluidos 151 mujeres y 16 menores, quienes fueron atendidos en un recinto policial en las afueras.

Organizaciones defensoras de los derechos humanos como Amnesty International y Human Rights Watch condenaron la acción policial, que calificaron como "la peor campaña de represión vista en años".

En un vídeo del diario digital "Malaysiakini", se puede ver cómo unos policías de paisano propinan repetidas patadas a un manifestante en el suelo.

Los seguidores de Bersih ("Limpio" en malayo) denunciaron que la Policía utilizó químicos en el agua y disparó los proyectiles de gases lacrimógenos directamente contra los manifestantes.

Las autoridades no revelaron el número de heridos debido a la carga policial, que puso fin a la movilización en la capital tras casi siete horas.

Uno de los afectados fue el ex viceprimer ministro y líder opositor, Anwar Ibrahim, que tuvo que ser ingresado en un hospital debido a las heridas causadas al caer tras un ataque con gases lacrimógenos.

Bersih, formado por más de 60 organizaciones no gubernamentales, exige una reforma que incluya el uso de tinta indeleble en las votaciones, un mínimo de 21 días de campaña electoral y el libre acceso de los partidos a los medios de comunicación.

A pesar de las detenciones, el colectivo consideró que la movilización fue un éxito y advirtió de que volverán a manifestarse si no hay una respuesta a sus demandas para la celebración de comicios justos.

Durante la protesta, varios miles de manifestantes, vestidos con camisetas amarillas, el color distintivo de Bersih, consiguieron concentrarse en el estadio Merdeka ("libertad" en malayo) donde tenían previsto reunirse, pese a la prohibición del Gobierno.

Los organizadores cifraron la asistencia en 50.000 personas, mientras que algunos medios de comunicación hablan de entre 20.000 y 30.000, y la Policía, de unos 6.000.

El Gobierno ha estado en manos del Frente Nacional, liderado por la Organización Nacional para la Unidad Malaya (UMNO), desde la independencia en 1957 y el primer ministro siempre ha sido un miembro del UMNO.

Sin embargo, en las pasadas elecciones del 2008 la oposición consiguió unos resultados históricos al ganar un tercio de los escaños del Parlamento, así como los gobiernos de cinco estados y en la capital.

La coalición opositora asegura que puede vencer a la coalición gobernante en las próximas elecciones previstas el año que viene o en 2013 si las reformas permiten unas elecciones justas y libres.