Los intensos esfuerzos del gobierno de Barack Obama para reactivar las conversaciones de paz entre israelíes y palestinos no están llegando a nada, y los visos de confrontación en la ONU podrían dificultar aún más una solución negociada al conflicto.

A pesar de los intentos para que las partes se sienten de nuevo a la mesa de negociaciones en base a los parámetros que esbozó Obama en un discurso en mayo, funcionarios estadounidenses y otros coinciden en que ninguna muestra disposición a dialogar.

Representantes del grupo internacional que impulsa la paz en Medio Oriente — integrado por Estados Unidos, las Naciones Unidas, la Unión Europea y Rusia — tienen previsto reunirse el lunes en Washington. El objetivo es la reactivación del proceso mediante un aumento de la presión a las partes a fin de que reanuden el diálogo.

Los mediadores "se reunirán y cambiarán impresiones sobre la coyuntura en la que nos encontramos y trazarán una ruta para un avance", dijo el viernes la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland.

Sin embargo, las diversas visitas que efectuaron en junio los enviados de Estados Unidos a Israel y Cisjordania no arrojaron resultados tangibles. Es el mismo caso de las conversaciones que funcionarios estadounidenses han sostenido en fecha reciente con representantes israelíes y palestinos en Washington.

La última semana, el nuevo enviado especial de Estados Unidos para la paz en Medio Oriente, David Hale, y el asesor de la Casa Blanca, Dennis Ross, apremiaron al negociador en jefe palestino en uno de los puntos de mayor controversia: el plan palestino para lograr el reconocimiento de la ONU como estado independiente.

Israel y Estados Unidos apoyan el establecimiento final de un estado palestino independiente pero se oponen a que se haga sin una negociación con el estado israelí.

En una señal de las dificultades de lo que han sido décadas de estancamiento, el negociador Saeb Erekat dijo de inmediato el miércoles al término de una reunión que los palestinos estaban más decididos que nunca a lograr el reconocimiento en la Asamblea General de la ONU prevista para septiembre.

Erekat dijo que aquellas partes que se oponen a los palestinos necesitan "reformular su posición".

Es posible la aprobación de la iniciativa, lo cual daría mayor fuerza diplomática a los palestinos, incluso si la independencia necesita la aprobación del Consejo de Seguridad. Es casi seguro que Estados Unidos vetará cualquier resolución en ese sentido.

Un funcionario estadounidense describió en privado como sombría la atmósfera general en torno al proceso de paz israelí-palestino. Otro la calificó de deprimente. Ambos solicitaron el anonimato para comentar las reuniones que tuvieron carácter confidencial.

El estancamiento ha dividido a Estados Unidos y sus aliados en cuanto a cómo reactivar las conversaciones.