El encarecimiento de los alimentos ha disparado la inflación china a su máximo desde 2008 y las medidas para contener los precios pueden provocar un frenazo en la segunda economía mundial, con graves consecuencias para el resto del mundo.

La inflación china alcanzó en junio su máximo en tres años, con un 6,4 % interanual, debido al aumento en un 57,1 % de los precios de uno de los alimentos básicos en este país, la carne de cerdo.

El récord inflacionario fue publicado hoy por el Buró Nacional de Estadísticas (BNE) en su página web, donde se indica que solo fue superado por el 7,1 % registrado en junio de 2008.

El resultado de junio indica una aceleración del Índice de Precios al Consumo (IPC) con respecto a mayo, cuando subió un 5,5 %, mientras que el acumulado en el primer semestre se situó en un 5,4 %, por encima del 4 % previsto por Pekín para todo el año.

El factor desencadenante del récord fue la subida de la carne de cerdo, de un 57,1 %, aunque por debajo del 68 % registrado en mayo, cuando este alimento básico en China alcanzó los 25 yuanes el kilo (3,86 dólares o 2,69 euros) en su precio para mayoristas.

Estas alzas se producen como consecuencia de un aumento de los costes, que coincide con las lluvias e inundaciones que cada verano acarrea el monzón en China, con enormes pérdidas agrícolas.

En conjunto, los alimentos, que suponen un tercio del consumo del país asiático, subieron en junio un 14,4 % interanual, la subida más alta desde julio de 2008 y un porcentaje superior al 11,7 % registrado en mayo.

Los datos de junio superan el objetivo inflacionario previsto por Pekín para todo 2011 con el fin de controlar la inestabilidad social que puede desencadenar un alza de los productos básicos.

El primer ministro chino, Wen Jiabao, reconoció en las últimas semanas que su Gobierno afronta obstáculos para lograr el objetivo inflacionario anual, después de aplicar medidas como la restricción de los créditos bancarios mediante el incremento del coeficiente de caja o el aumento en cinco ocasiones desde el pasado octubre de los tipos de interés, la última de ellas el pasado miércoles.

Los analistas no descartan una nueva subida de los tipos de interés, que sería la cuarta en lo que va de año, a la luz de los resultados publicados hoy.

Aunque la presión inflacionaria puede relajarse en el segundo semestre del año con la normalización del precio del petróleo, las medidas de Pekín para contener los precios han desatado temores de que se produzca un frenazo en la segunda economía mundial con graves consecuencias para el resto del mundo.

Las potencias occidentales tradicionales, todavía en proceso de recuperación tras verse afectadas por la crisis financiera de 2008, se han apoyado en la emergencia de China para apuntalar su restablecimiento.

"No tenemos que entrar en pánico", manifestó no obstante Zhang Liqun, analista del Centro de Investigación del Desarrollo del Consejo de Estado (ejecutivo), a la agencia estatal Xinhua.

"Un IPC superior al 6 % no significa que la inflación esté empeorando en China, porque 3,7 puntos porcentuales del incremento se deben al efecto del traslado de resultados a otro periodo", aseguró Zhang sin especificar cifras ni fechas.

La economía china creció a un robusto ritmo del 9,6 % en el primer trimestre del año, y aunque el dato se desacelera, el Banco Mundial pronostica que cerrará 2011 con un 9,3 %.

Fuera del sector alimentario, los precios de otros productos de consumo chinos se aceleraron un 3 % en junio, frente al 2,9 % de mayo, según el BNE.

La inflación china fue más acusada en las zonas urbanas del país asiático, con un 7 %, frente al 6,2 % de las zonas rurales, donde habita más de la mitad de la población, en su mayoría campesinos con bajos ingresos.

Por último, el Índice de Precios de Producción (IPP), el principal indicador de la inflación en las ventas mayoristas, subió en junio un 7,1 % interanual.