Por primera vez, el Juego de Estrellas llega a Arizona. Pero no todo es paz en el desierto.

El clásico de mitad de temporada en las Grandes Ligas se ha convertido en el blanco de los activistas que se oponen a la SB1070, la polémica ley migratoria que consideran que abre el compás a la categorización racial.

¿Qué dice la ley? Exige que la policía estatal y local indaguen a una persona detenida por otro delito o falta sobre su residencia legal en el país si sospecha que reside sin documentos.

Una juez frenó la aplicación de los aspectos más controversiales, pero permitió que otros entraran en vigencia, como es el caso de una prohibición a que se obstruya el tráfico en las calles para pedir trabajos domésticos.

A su vez y mientras estudia la validez constitucional de la ley, un tribunal federal bloqueó la normativa que más discusión ha generado, la que obliga a los inmigrantes portar sus papeles en todo momento.

Se trata de un caso que eventualmente deberá dilucidarse en la máxima instancia judicial de Estados Unidos, la Corte Suprema.

Para entonces, el Juego de Estrellas en el estadio Chase Field en Phoenix será un recuerdo.

Ha sido un tema espinoso tanto para el comisionado de las Grandes Ligas Bud Selig como para el gremio de jugadores, todos manteniendo un perfil discreto.

Tema de mucho cuidado al considerarse que alrededor del 40 por ciento de los peloteros son extranjeros, en su mayoría provenientes de Latinoamérica.

La impresión es que se han cuidado de taparse la boca ante los reclamos de organizaciones pro inmigrantes de que se pronuncien con más dureza en contra de la ley e incluso retirarle la sede del juego a Arizona cuando la misma fue promulgada por la gobernadora Jan Brewer el 23 de abril del año pasado.

"Creo que el silencio del comisionado ha sido sumamente decepcionante", dijo a The Associated Press Clarissa Martínez, la directora de inmigración y campañas nacionales del Consejo Nacional de la Raza. "Es cierto que la ley no entró en efecto y eso le quitó la presión de cancelar el juego en Arizona".

Varios jugadores y managers repudiaron la ley cuando se promulgó y algunos intimaron la posibilidad de no participar en el juego en el caso de ser seleccionados, como Adrián González.

No hay señales que alguien procederá de esa manera. González, mexicano y primera base de los Medias Rojas de Boston, fue seleccionado como titular.

El sindicato de jugadores emitió el viernes un comunicado de su director ejecutivo Michael Weiner en el que indicó que no se le pedirá a sus agremiados ausentarse del partido como acto de rechazo a la ley.

"Nuestra nación sigue lidiando con asuntos serios sobre inmigración, prejuicio y la protección de las libertades individuales", dijo Weiner. "Estos asuntos no serán resueltos en el Chase Field, ni en ningún diamante de béisbol; en cambio deben abordarse en el Congreso, las legislaturas estatales y las cortes por quienes tiene la misión de determinar el balance correcto entre las diversas posiciones que forman parte del debate".

Pero en el aire queda que las Grandes Ligas y sus luminarias, sobre todas las latinoamericanas, han dejado ir una oportunidad certera de levantar la voz.

Esta es no es la primera vez que la política y el deporte chocan en Arizona.

Hace casi dos décadas, en 1993 para ser precisos, el grandioso Super Bowl se iba disputar en el estado. Pero la NFL tuvo que cambiar la sede a California por el furor desatado debido a que Arizona se resistía a celebrar el día de Martin Luther King como feriado nacional.

Arizona pagó un alto precio al perder los ingresos que genera el duelo por el campeonato de la NFL. El Super Bowl fue otorgado tres años después, cuando los votantes del estado finalmente dieron el sí al feriado.

Martínez evocó momentos históricos en los que el béisbol de Grandes Ligas tuvo impacto en el país, como cuando Jackie Robinson rompió la barrera racial al convertirse en 1947 en el primer jugador negro en actuar en las mayores, con los entonces Dodgers de Brooklyn.

"El béisbol ha tenido liderazgo en ciertos momentos y ha estado a la vanguardia en el cambio de la población estadounidense, por eso creo que es bastante adecuado comisionado hubiese condenado una ley disfrazada como ley de migración", señaló.

Los pedidos de boicots no son del agrado del sector empresarial.

"Nos parece completamente equivocado hablar de boicots, porque lo que se hace es que una agenda particular afecta a gente, especialmente en la industria turística, que no tiene nada que ver con la aprobación de la ley", dijo Garrick Taylor de la Cámara de Comercio e Industria de Arizona.

Igual, se prevén protestas en la ciudad durante el Juego de Estrellas. Somos América, una organización local que defiende los derechos civiles de los hispanos, ha pedido a los fanáticos, jugadores y entrenadores que se pongan un listón blanco para expresar su repudio a la ley.

Weiner trató de destacar al poder ver actuar a jugadores que conforman un mosaico de diversas razas y nacionalidades. "Es una oportunidad de celebrar — en realidad de admirar — el ejemplo que se da cada vez que un equipo de las Grandes Ligas sale el terreno: el de un equipo de verdad, compuesto por jugadores de diferentes ascendencias, trabajando juntos por un objetivo común", dijo.

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Eric Núñez está en Twitter como http://twitter.com/Eric_NunezAP