Israel espera deportar en las próximas 72 horas a 118 activistas pro palestinos extranjeros encarcelados el fin de semana luego de negárseles la entrada al país, informaron el domingo las autoridades.

El calendario de deportaciones dependerá de la capacidad de las aerolíneas para trasladar a los activistas a sus respectivos países, dijo Sabine Hadded, funcionaria del Ministerio del Interior.

"El asunto es que tomen vuelos de salida lo más rápido posible, no mantenerlos" en el país, agregó.

Los manifestantes forman parte de un movimiento de centenares que trataron de abordar vuelos para entrar a Israel el fin de semana rumbo a Cisjordania, con el fin de mostrar su solidaridad con la lucha palestina por la independencia y protestar contra las restricciones israelíes de viaje desde y hacia los territorios palestinos.

Israel controla todos los accesos de entrada y salida de Cisjordania, un territorio capturado durante la Guerra de los Seis Días de 1967 que los palestinos reclaman como parte de un futuro estado.

Con su imagen deteriorada por mortales enfrentamientos pasados con activistas extranjeros, Israel trató de cortarle las alas a esta protesta lo más pronto posible, alegando que algunos de los extranjeros cometerían actos de violencia.

Las autoridades israelíes elaboraron una lista negra con 340 nombres y le pidieron a las aerolíneas impedir que llegaran a Tel Aviv.

Sólo 20 personas en la lista llegaron, al igual que unas 400 cuyos nombres no aparecían allí. De ellas, 130 fueron detenidas, dijo Haddad. Ocho fueron enviadas a sus países y otras cuatro lograron ingresar después de prometer que no participarían en actividades violentas, agregó.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, agradeció el domingo a "nuestros amigos de todo el mundo que nos ayudaron" a impedir que los activistas en la lista israelí tomaran vuelos a Tel Aviv.

"La provocación fue frustrada ... Israel continuará frustrando las provocaciones y los intentos de violar nuestras fronteras, ya sea por tierra, mar o aire", dijo Netanyahu.

Algunos activistas a los que se les permitió el ingreso viajaron a Cisjordania donde, junto con manifestantes palestinos, cortaron con pinzas una sección de la valla colocada por Israel.