Por más entusiasmo que genere la virtual clasificación de Perú a la segunda ronda de la Copa América, su entrenador uruguayo Sergio Markarián recordó el sábado que su meta es armar un equipo para las eliminatorias mundialistas de Brasil 2014.

"La tierra prometida es Brasil y sólo me sentiré satisfecho si llegamos al Mundial", dijo el técnico tras el entrenamiento posterior a la victoria 1-0 sobre México en Mendoza.

Markarián llegó hace un año a la conducción de Perú, con el objetivo de rescatar a una selección que, pese a su pasado de fútbol exquisito, terminó última en la eliminatoria para Sudáfrica 2010 y penúltima en la de Alemania 2006. Perú no juega un Mundial desde España 1982 y ha participado de sólo cuatro.

"No vamos a solucionar nada si hacemos una buena Copa América", dijo el uruguayo, a quien los hinchas peruanos comienzan a confiar sus esperanzas. "Hay que caminar mucho, ir solucionando problemas. No se va a salir porque se gane un partido, ni porque se festeje un empate".

Desde que llegó a Perú, Markarián perdió sólo un amistoso de diez que jugó. En esta Copa América, su primer torneo oficial, suma un empate y una victoria pese a que el plantel arribó seriamente disminuido por lesiones, incluidas las de Jefferson Farfán y Claudio Pizarro.

Luego de la victoria en los últimos minutos contra México, el estratega elogió la entrega de sus jugadores y el compromiso que muestran con el proceso a largo plazo. Los futbolistas le han respondido con sus propios piropos.

"Sergio es una persona espectacular", dijo el zaguero central Santiago Acasiete, que jugó como titular los dos partidos. "Ha sabido llegar al grupo, al vestuario... Estamos todos con una intención enorme de apoyarlo y él de apoyarnos a nosotros".

"Esta Copa es una prueba de fuego para todos nosotros", dijo por su parte Juan Vargas, una de las principales figuras del plantel. "Nuestro objetivo es estar en Brasil 2014 y ahora las cosas nos están yendo bien".

De cara a la tercera fecha contra Chile, Markarián dijo que hará cambios en la alineación de acuerdo con el estado físico de los jugadores, la necesidad de evitar la segunda amarilla de los cuatro amonestados y, sobre todo, la posibilidad de que Perú esté clasificado a la hora del partido de acuerdo a lo que pase en otros grupos.

Sus dos principales futbolistas — Vargas y el goleador del torneo Paolo Guerrero — cargan una amonestación cada uno, al igual que Rinaldo Cruzado y Acasiete.

"Si tengo que jugar por la clasificación, voy a arriesgar", dijo. "Y si puedo lavar las tarjetas para que los tenga en cuartos y en semis, voy a tratar de lavar, porque el reglamento, si paso con una tarjeta, me dice que empiezo con cero".

Aunque aclaró que "a veces" miente sobre las alineaciones, Markarián anunció que cambiará de arquero: Salomón Libman reemplazará a Raúl Fernández.

El entusiasmo que está generando esta selección en Perú puede borrar la mala imagen que había dejado el proceso de eliminatorias, en que el fracaso futbolístico vino acompañado de problemas de indisciplina.

"El futbolista peruano ha sufrido mucho", dijo Markarián al finalizar el partido contra México. "Todos estos años de frustraciones, de querer y no poder... le han formado una especie de callo, de fortaleza. Nos tenemos que hacer fuerte en ese sufrimiento, de todo lo que pasaron mal".

"Ese peso de la historia reciente está sobre nuestros hombros", agregó. "Y, por más que no somos responsables de lo que ha pasado, tenemos ese peso".