Una persona fue corneada en una pierna y otras seis resultaron heridas el viernes durante las fiestas de San Fermín en Pamplona, en las que individuos temerarios corren con toros.

El segundo de ocho encierros en el festival del verano boreal más famoso de España fue escenificado con bestias que tienen fama por su velocidad e instinto a acometer con las astas.

El gobierno regional de Navarra dijo en su página de internet que además de un hombre de 25 años que fue corneado otras seis personas recibieron atención en diversos hospitales, la mayoría de ellas extranjeras. No se facilitaron sus nombres ni sus países de origen.

Dos estadounidenses de 22 y 21 años fueron dados de alta, después de que el primero sufriera una lesión en la pierna derecha y el segundo en un labio.

Los otros cuatro fueron un británico, un italiano, otro australiano y un español, todos con lesiones menores a causa de caídas o pisotones.

El australiano que sufrió la corneada había desafiado a un toro café desde muy corta distancia en el ruedo que marca el final del recorrido. La herida que sufrió en una arteria y una vena en la pierna derecha fue calificada de grave, aunque la oficina de prensa de San Fermín dijo que su vida no corre peligro.

El individuo hacía señas con sus brazos al toro de 550 kilogramos (1.200 libras) cuando resbaló, cayó y fue embestido.

El encierro del viernes fue rápido debido principalmente a que las bestias — seis toros de lidia y seis bueyes — estuvieron muy juntas la mayor parte del recorrido de 850 metros (928 yardas). Los bueyes son utilizados para mantener juntos a los toros.

Sin embargo, el toro café que atacó al final se había separado del contingente casi a la mitad del recorrido, uno de los aspectos más peligrosos en las fiestas de San Fermín. Un toro que se separa de los demás se siente desorientado y nervioso, e incluso puede correr en la dirección equivocada.

Cuando las bestias terminan la carrera con su ingreso a la plaza de toros, las personas que corren deben hacerse a un lado y permitir a los expertos con capas o estacas largas guiar a los animales hacia los establos, mientras la gente aplaude desde las gradas.