Nueva York podría contar con un centro tecnológico equivalente al Silicon Valley de California, el único problema es el área propuesta, Willets Point, donde la administración del alcalde Michael Bloomberg aprobó implementar un polémico plan de desarrollo que incluye el desalojo de cientos de pequeños negocios hispanos.

Willets Point, una zona de 62 acres localizada en el norte de Queens conocida como el "triángulo de acero", ha estado en el centro de la discordia desde que la Corporación de Desarrollo de Nueva York, un ente de la alcaldía anunció el proyecto de 4,200 millones de dólares, donde se contempla construir un centro comercial, unas 5.500 unidades de apartamentos, una escuela, hoteles, un museo y áreas de entretenimiento.

Lo nuevo sobre Willets Point es que ahora la Coalición por Queens, una organización sin fines de lucro, propone que se incluya en el área el proyecto de un campus universitario-empresarial de ingeniería denominado Silicon Valle 2.0.

El pasado diciembre alcalde Michael Bloomberg acogió el interés de 18 instituciones académicas en construir en Nueva York un centro de ingeniería y sometió a consultas para determinar en qué condado de la ciudad estará localizado.

Jukay Hsu, un economista nativo de Flushing que preside la Coalición, presentó una petición a la alcaldía con base en el interés de la universidad de Stanford de patrocinarel proyecto.

Hsu sostuvo que Willets Point es el sitio ideal para el proyecto, porque está localizada en la parte más estratégica de Queens y tiene vías de acceso al transporte masivo - está en el perímetro de los aeropuertos John F. Kennedy y La Guardia - y porque encaja dentro del plan de desarrollo que se está implementando.

"La construcción de un centro de tecnología universitaria en Willets Point facilitaría la creación de un nuevo polo de desarrollo económico para Nueva York. Queens cuenta con una comunidad empresarial y con áreas urbanizables para el crecimiento futuro", agregó Hsu al tiempo de enfatizar que una universidad sería el factor decisivo que ayudaría a impulsar el progreso de Willets Point.

No obstante Dave Lombino, vocero de la Corporación de Desarrollo (NYEDC por sus siglas en inglés) sostuvo que "No vamos a incluir Willets Point entre las áreas a considerar para el proyecto de ciencia e ingeniería porque hacerlo podría representar una desviación importante de un gran plan para vivienda asequible y de espacios abiertos".

El concejal Peter Koo del distrito 20 al que pertenece Willets Point se mostró favorable a la iniciativa. "Creo que será un gran aporte al desarrollo de Queens, favorecerá la educación y a generar fuentes de trabajo", dijo Koo.

Sin embargo, los dueños de los talleres mecánicos y negocios de repuestos y partes usadas de automóviles de la zona, en un 95 % de propiedad de hispanos, insisten en que son discriminados y que son derechos civiles están siendo sido violados. Los negocios recibieron orden de desalojo y esta medida será ejecutada en octubre, se confirmó.

Sergio Aguirre, coordinador del Comité de Defensa de Willets Point advirtió que el proyecto universitario es "otro de los sueños corporativos de negocios privados a los que lo único que les interesa es hacer desaparecer los negocios hispanos e invertir en grandes negocios que favorecen a los ricos".

"Se sigue hablando de proyectos y nadie se ha puesto a pensar en el drama de nuestras familias. Vamos a ser desalojados sin recibir ninguna compensación. No es justo, somos humanos, trabajadores, con negocios establecidos y pagamos impuestos. Nada de esto parece interesar al alcalde" criticó Aguirre.

Aguirre denuncia que han presentado propuestas alternativas de relocalización en áreas predeterminadas y que tampoco han recibido respuesta al respecto por parte de la Corporación de Desarrollo.

"En Maspeth tenemos un área de cinco hectáreas, los propietarios nos dan todas las facilidades para relocalizar allí los negocios, contamos con bancos que pueden financiar la operación y la Administración de Pequeños Negocios (SBA) ha comprometido ayudarnos con el crédito. Pero nos falta un capital de entrada. La ciudad no nos escucha, no existimos para ellos", dice en tono ofuscado Aguirre.

El presidente del Comité de Defensa de Willets Point, Marco Neira, ratifica que el plan no toma en consideración el impacto económico y social que representa el cierre de los negocios. "Un plan de desarrollo debió prever la relocalización o compensación de quienes trabajamos en el área. Este es un caso de flagrante violación a los derechos humanos", remarcó Neira.

Finalmente los activistas del Comité de Defensa de Willets Point acusaron a los funcionarios electos hispanos del distrito de no hacer nada por "proteger los intereses de la comunidad y de quienes les dimos el voto". Concretamente sindicaron en su crítica a la concejal Julissa Ferreras, el asambleísta estatal Francisco Moya y el senador estatal José Peralta.

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