El Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, que se levanta en la capital chilena, recibió hoy en una solemne ceremonia los archivos del último ministro de Justicia del expresidente socialista Salvador Allende (1970-1973), Sergio Insunza Barrios.

Insunza Barrios dedicó su vida en el exilio a la lucha contra las violaciones a los Derechos Humanos y trabajó incansablemente para que la comunidad internacional, partiendo por la ONU, condenara la ocurrencia de ese tipo de delitos en Chile durante el régimen militar encabezado por el dictador Augusto Pinochet.

A partir de hoy, el material reunido por Insunza Barrios entre los años 1974 y 1990, la mayor parte utilizado en las reuniones de la Asamblea de Juristas Democráticos en distintas partes del mundo, estará resguardado por las paredes de este museo inaugurado a principio del año pasado por la exmandataria Michelle Bachelet.

El archivo entregado esta noche por familiares del extinto ministro de Justicia en conjunto con representantes de la Fundación Allende, es abundantemente rico en información primaria sobre las gestiones internacionales de solidaridad con Chile durante la dictadura (1973-1990).

La colección más cuantiosa es la referida a la Comisión Internacional Sobre los Crímenes de la Junta Militar en Chile, con material de discusión, notas y anexos de las sesiones mantenidas en Europa, África y América Latina.

Y aunque la mayor parte del material contenido en este archivo, no es inédito, gran parte de las piezas no son posibles de encontrar en Chile, y muchas se encuentran es su idioma original.

Por otro lado, este cedulario es abundantemente rico en información primaria sobre las gestiones internacionales de solidaridad con Chile, durante la dictadura militar y es una fuente inigualable para el estudio del desarrollo contemporáneo de los derechos humanos en Chile y en el extranjero.

El Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, cuya primera piedra fue puesta por la presidenta Bachelet en diciembre de 2008, corresponde a una Obra Nacional Bicentenario que reúne en tres pisos, diversos documentos, testimonios, objetos y material audiovisual sobre dicho periodo.

Tiene 5.500 metros cuadrados construidos, además de una plaza de 8 mil metros cuadrados. Posee un Centro de Documentación destinado a la difusión ciudadana, una biblioteca especializada, un auditorio y la Plaza de la Memoria, además de estar conectado a la estación del Metro Quinta Normal.

El origen de los memoriales en Chile se remonta a pocos años después del golpe militar, el 11 de septiembre de 1973, cuando las familias y las organizaciones de derechos humanos comenzaron a recordar a las víctimas, levantando estructuras para que la sociedad se enterara de lo que ocurría en la dictadura.