Un grupo de expertos independientes de Naciones Unidas se pronunció hoy a favor de la adopción de regulación internacional que controle las actividades de las empresas privadas de seguridad, a menudo contratadas en países en conflicto.

El presidente del grupo de trabajo sobre el empleo de mercenarios como arma de guerra, José Luis Gómez del Prado, subrayó hoy que la comunidad internacional necesita que "se clarifique la jurisdicción" de ese tipo de empresas.

El experto apuntó que existe una "brecha legal" entre las convenciones internacionales que reconocen el uso de los mercenarios y el control de ese tipo de empresas privadas que a menudo son utilizadas por gobiernos y también por organizaciones no gubernamentales.

A mediados de junio pasado este grupo de expertos denunció ante el Consejo de Derechos Humanos (CDH) en Ginebra que las firmas privadas de seguridad siguen operando con impunidad en Irak, e instó al Gobierno de Bagdad a vigilar y regular las actividades de dichas empresas.

Tras visitar Irak, ese grupo constató que los abusos de poder y la violación de derechos humanos relacionados con estas compañías han disminuido en los últimos años, principalmente por el descenso de las actividades militares en dicho país.

Algunas de estas compañías se vieron envueltas en los años posteriores a la guerra de Irak en varios incidentes violentos debido al abuso de poder por parte de los mercenarios.

El caso más conocido fue el de la matanza ocurrida en 2007 en la plaza Nisur de Bagdad, donde mercenarios contratados por la empresa estadounidense Blackwater asesinaron a diecisiete civiles iraquíes.

Gómez del Prado apuntó entonces a que existe "un vacío legal que no garantiza la justicia a las víctimas de violaciones de los derechos humanos antes de 2009".

El experto indicó hoy que en muchos países ya existe regulación y códigos de conducta que se aplican a este tipo de empresas, pero subrayó la necesidad de que haya un instrumento internacional específico y legalmente vinculante en el que estén de acuerdo los diferentes países.

Asimismo se refirió a que, por ejemplo en el caso concreto de Irak, "mientras las tropas estadounidenses tienen previsto dejar el país a finales del año, los contratistas de seguridad se van a quedar. No puede ser mayor la urgencia de regular sus actividades".

Por su parte, otro de los miembros del grupo de expertos, Alexander Nikitin, se refirió a que las diferentes maneras de control por parte de ese tipo de empresas en Irak y Afganistán subrayan la necesidad de que haya unas reglas internacionales.