Hay deportistas a quienes les basta un momento de gloria para convertirse en leyendas. Julio Gómez, el jugador de la Selección Mexicana Sub17, vivió uno de esos momentos únicos el jueves y se convirtió, así de rápido y a sus 16 años de edad, en héroe del fútbol mexicano.

México alcanzó la final del Mundial Sub17 que disputará contra Uruguay, apenas la tercera vez que una selección azteca llega a un juego de campeonato de la FIFA, y eso se debe en gran medida al talento y la gallardía de Gómez, un mediocampista que juega con el Pachuca.

En el encuentro de semifinales contra Alemania, un clásico instantáneo, Gómez anotó el gol de la victoria en el último minuto del tiempo regular, con un espectacular remate de chilena, sólo 14 minutos después de que había sufrido un choque de cabezas con un jugador alemán en el gol olímpico mexicano que empató el marcador.

El golpe en la cabeza le dejó a Gómez una cortada de hasta 10 centímetros de longitud en la región parietal izquierda y considerable pérdida de sangre, de acuerdo con el médico del equipo azteca.

México ya no tenía cambios disponibles y por eso Gómez, que también había anotado el primer gol del partido a los tres minutos, reingresó al campo, todavía aturdido y con un prominente vendaje en la cabeza. Eso no le impidió realizar la mejor y más valiosa anotación de todo el Mundial Sub17: un espectacular gol que le dio, al menos de manera temporal, una sonrisa a la nación mexicana.

"Uno puede soñar con goles importantes, pero esto supera cualquier cosa", dijo Gómez después del triunfo de 3-2, en declaraciones a FIFA.com. "En la última jugada le dije a Giovani (Casillas), 've tú a rematar que yo con la venda no puedo', pero él me respondió que me parara allí donde terminó cayéndome el balón. Cuando vi que me quedó atrás, no tenía otra que aventarme la chilena, y por suerte entró".

México jamás le había ganado a Alemania en un compromiso oficial y la historia en duelos mundialistas contra los germanos a nivel mayor era especialmente dolorosa. Una de esas derrotas fue en serie de penales cuando se disputaba un boleto a las semifinales del Mundial de México 1986, en Monterrey. Esa derrota ocurrió mucho antes de que Gómez naciera.

En un Mundial Sub17 en el que el delantero Carlos Fierro se había convertido en el rostro de la selección mexicana con sus goles y dinamismo, incluso generando interés de parte de clubes europeos, es Gómez el que ha venido a robarse la atención a la hora más decisiva con una actuación para la historia.

"Lo de ayer fue algo especial", dijo en entrevista Jesús Ramírez, el ex seleccionador mexicano responsable del único título mundial de fútbol para el país, en el Mundial Sub17 de Perú 2005. "A veces hay jugadores que se destacan por una u otra situación. Creo que lo de Julio fue muy evidente".

Ramírez conoce a Gómez desde que éste fue tomado en cuenta para la selección Sub15 de México, entonces todavía responsabilidad del ahora analista de televisión.

"Julio viene consolidando todo lo que ha mostrado desde el principio del Mundial", comentó Ramírez, quien también le dio crédito del gol olímpico a Gómez por estorbarle a la defensa. "Lo de ayer fue un colofón importante porque es un chavo (joven) que trabaja muy bien, tanto en lo ofensivo como en lo defensivo... ha hecho un gran Mundial y se merece lo que le está sucediendo".

Gómez nació el 13 de agosto de 1994 en el puerto de Tampico, en la costa nororiental de México. El pasado 22 de enero cumplió uno de sus sueños al debutar en la primera división mexicana con los Tuzos. Casualmente, ese debut ocurrió en un juego entre Santos, en la misma cancha de Torreón donde el jueves tuvo su momento de gloria.

"Me siento bien contento de haber debutado en la primera división, es un gran paso, pero hay que seguir trabajando", indicó en aquella oportunidad a la prensa hidalguense. Después tuvo que dejar al Pachuca para incorporarse a la concentración del equipo nacional, donde se convirtió uno de sus líderes.

Cuando el Mundial estaba por comenzar, le preguntaron a Gómez sobre la responsabilidad que tenía por ser el único integrante con experiencia de primera división.

"Varios compañeros se me acercan y me preguntan cómo me siento por haber debutado y les digo que es igual el fútbol, nada más hay un balón, es lo mismo que jugar en la Sub17, en la Sub20 o en primera división", respondió en conferencia de prensa en Morelia.

Ya en el torneo mundialista, Gómez ha sido uno de los más regulares, iniciando y completando todos los juegos, manejando los hilos del juego en la media cancha al lado de Kevin Escamilla y Jorge Espericueta, y aprovechando, con inteligencia, sus opciones de gol, que ya suma tres en la competencia.

Ahora, México va por su segundo título mundial Sub17 el domingo contra Uruguay en el estadio Azteca.