El príncipe Guillermo y Catalina parecían haber desairado a sus anfitriones en el oeste de Canadá al romper la tradición de colocarse los sombreros blancos de vaquero que les entregó el alcalde de la ciudad.

La pareja real, en su primer viaje oficial al extranjero, llegó al aeropuerto de Calgary el jueves, donde se suponía que se pondrían los sombreros. Pero Guillermo y Catalina se negaron después de que el alcalde Naheed Nenshi, quien traía puesto su sombrero, se los entregó.

Su desacato al protocolo desató la controversia en Twitter y fue una excepción rara para los jóvenes reales que han encantado a los canadienses con cada paso en su gira.

Miguel Head, vocero del duque y la duquesa de Cambridge, dijo a The Associated Press que la pareja quería ponerse los sombreros y que "de ninguna manera estaba desairando ese preciado regalo".

Nenshi también trató de calmar las cosas.

"Me encanta que hayan recibido los regalos con magnanimidad. Me preguntaron cómo se debían usar, cuando uno tiene invitados no les debe decir qué hacer. Espero que puedan ver algo de las insignias del oeste antes de que se vayan", dijo el alcalde.

El escándalo terminó horas después cuando la pareja lució sus sombreros con ropa menos formal al dar un paseo por el centro de Calgary en una diligencia. Catalina llevaba puestos pantalones de mezclilla y una blusa de la diseñadora inglesa Alice Temperley. Por su parte, Guillermo usó una camisa a cuadros con las mangas dobladas y pantalones de mezclilla.

Los sombreros a la medida son el equivalente a las llaves de la ciudad de Calgary. La ceremonia de entrega de sombreros se ha realizado con dignatarios que visitan Calgary por más de 60 años y es un símbolo de la cultura vaquera de la zona. El Dalai Lama y el padre de Guillermo, el príncipe Carlos, los han recibido.

"Esto es diferente", dijo el príncipe entre risas al tocar la punta de su sombrero en una recepción posterior. "Nos ha impactado mucho la diversidad de este hermoso país: de Ottawa a Quebec; de la Isla Príncipe Eduardo a los Territorios del Noroeste; y ahora con la emoción en de Calgary — sin olvidar estos fantásticos sombreros"

Antes de que los sombreros cobraran protagonismo, la duquesa tuvo problemas con un vestido de seda amarillo diseñado por su compatriota Jenny Packham, pues había demasiado viento como para que se quedara quieto en el aeropuerto. Al descender del avión, Catalina saludó a una paciente de cáncer de 6 años de edad que le entregó flores. La fundación Make-a-Wish había preparado el saludo de la pequeña.

La pareja llegó a Calgary tras disfrutar de su tiempo libre en la gira en la posada rústica Skoki Lodge en el Parque Nacional de Banff. Head dijo que se entretuvieron "explorando los alrededores a pie y disfrutando de la quietud, la tranquilidad y los paisajes alrededor del hotel".

Los duques inaugurarán la feria vaquera Calgary Stampede, que incluye una exposición y un rodeo realizados durante 10 días para celebrar la vida del oeste.

El viernes inaugurarán el desfile del rodeo, visitarán el zoológico y se reunirán con jóvenes sin hogar. También asistirán a una recepción del gobierno de Alberta.

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El reportero de The Associated Press Rob Gillies en Toronto contribuyó con este despacho.