Un grupo de estudiantes secundarios chilenos, movilizados desde hace varias semanas con tomas de colegios y manifestaciones callejeras, ocuparon hoy la sede de la Unicef, en Santiago, para pedir a la comunidad internacional ayuda para solucionar la crisis del sector.

Así lo dijeron a los periodistas dirigentes de los jóvenes, pertenecientes a varios liceos de Santiago, algunos de los cuales ingresaron a la sede del organismo de Naciones Unidos, en el sector santiaguino de Las Condes, saltando una muralla.

Otros permanecieron en las afueras del recinto, hasta donde también llegaron efectivos de la policía, aunque hasta las 13:30 horas (17:30 GMT), dos horas después de la ocupación, no se ha habían registrado incidentes.

Ronald Román, portavoz del grupo, explicó que con la acción buscan que la comunidad internacional contribuya a la búsqueda de soluciones al conflicto, pues a su juicio "no hay disposición" en el Gobierno o el Parlamento "para hacer un cambio".

Subrayó además que los estudiantes buscan "un cambio en la Constitución" que garantice una educación gratuita e igualitaria para todos "y que el Estado se haga cargo de financiarla".

Agregó que pondrán fin a la acción tras conversar con un diputado que se comprometió a escuchar sus demandas.

Francisca Palma, encargada de la oficina del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) en Chile, dijo que la ocupación fue pacífica y que la Unicef cree que los estudiantes tienen que ser escuchados por las autoridades y participar en el diálogo para solucionar el conflicto.

Por otra parte, los estudiantes universitarios oficializaron hoy su rechazo a una propuesta del presidente Sebastián Piñera, que anunció un fondo de 4.000 millones de dólares para aumentar becas y otras medidas y anunciaron que mantendrán las movilizaciones.

En una declaración pública, la Confederación de Federaciones Universitarias (Confech), acusó al Gobierno de intentar reducir el conflicto sólo a la inyección de recursos, sin acoger sus propuestas de fondo.

Los jóvenes exigen el fin de la educación municipal, que los colegios vuelvan a ser administrados por el Estado, que se mejore la infraestructura del área técnico-profesional "y un sistema más justo que termine con la desigualdad y con el lucro en la universidades".

Piñera, el pasado martes, anunció la creación del fondo señalado y advirtió que "ya es tiempo de terminar con las tomas y protestas y recuperar los caminos del diálogo y los acuerdos.

Para ello, planteó un Gran Acuerdo Nacional por la Educación (GANE), cuyos principales objetivos son mejorar la calidad, acceso y financiación de la Educación Superior"

En su respuesta, los universitarios consideraron el acuerdo propuesto por el presidente "un proyecto unilateral y no un acuerdo de país" y sostuvieron que la propuesta "no responde a los ejes y desafíos que esperamos para el futuro de nuestro país".

"Reducir el conflicto a una mayor inyección de recursos sin parámetros claros, no logrará superar la profunda crisis de la educación", sostiene la declaración.

"La propuesta del Gobierno no es más que la continuidad del modelo existente, que profundiza un sistema que favorece la exclusión, la segregación social y el endeudamiento de las familias", además de posibilitar "directamente la legalización del lucro en la educación", sentencia el texto.

Insistieron, por último, en sus demandas principales, que el Estado garantice el derecho de la educación, la democratización de los establecimientos educacionales, un nuevo sistema de acceso a la educación superior, el fin efectivo al lucro en toda la educación, y el término del endeudamiento familiar.