El espectáculo del Ballet Folclórico de Chile (Bafochi) cautivó esta noche a cientos de personas en la localidad cisjordana de Beit Yala, la cuna de miles de chilenos de origen palestino, que comenzaron a emigrar al país latinoamericano a finales del siglo XIX.

En el marco del Festival Internacional Palestino de Música y Danza, el grupo chileno protagonizó una actuación de más de dos horas en esta pequeña localidad vecina a Belén, de unos 17.000 habitantes, pero de la que se considera que descienden cerca de 80.000 chilenos actuales.

Los movimientos y el colorido vestuario de los 22 bailarines de Bafochi entusiasmaron al público, junto a la música del grupo, que conjuga temas tradicionales chilenos y composiciones de cantautores como Violeta Parra y Víctor Jara o poetas como Pablo Neruda y Nicanor Parra.

"Es un público muy grato, nos ha sorprendido, muy cálido, muy respetuoso", dijo a Efe el director y coreógrafo del grupo chileno, Pedro Gajardo Escobar, para quien "es un sueño venir desde el fin del mundo, como decimos, y estar en estas tierras".

"Sentimos mucho cariño, no esperábamos tanto, pensábamos que quizás no tenían tanto conocimiento del país, pero apreciamos mucho cariño y apoyo de la gente", dijo la bailarina Ninoshka Muñoz, que acabó su actuación enfundada en un vestido con los colores de la bandera chilena.

Bafochi inició en Beit Yala una gira que, además de a la ciudad palestina de Ramala y a Jerusalén, les llevará también a Turquía, Grecia, Alemania, Italia y a otros países europeos hasta finales de septiembre.

"Venimos mucho a Oriente Medio, como artistas no tenemos fronteras, ojalá lo entendieran muchas otras personas para que esto pudiese ser una zona de paz en el mundo", destacó el director.

Entre los asistentes al espectáculo se encontraba uno de los chilenos más conocidos que han regresado a los territorios palestinos en los últimos años: Xavier Abu Eid, uno de los responsables de comunicación de las autoridades palestinas, que decidió volver al pueblo natal de sus padres y abuelos en 1999, después de haber pasado toda su niñez y juventud en el país andino.

"Chile ha cumplido hace poco 200 años de independencia y para mí sería muy importante participar en el primer año de independencia de Palestina, esa es la gran razón por la cual he vuelto", señaló.

Él pudo volver pero su abuelo tuvo que firmar un documento en el que renunciaba a cualquier residencia en los territorios palestinos para poder regresar como turista en la década de los ochenta, según explicó.

"Eso es parte de las políticas de Israel de desplazamiento de población al máximo para poder reemplazarla por colonos", aseguró Abu Eid para quien "los hijos seguirán, sin embargo, retornando hasta que haya libertad en Palestina".

La emigración de Beit Yala a Chile comenzó a finales del siglo XIX y prosiguió posteriormente en tres oleadas: durante la Primera Guerra Mundial, tras la creación del Estado de Israel en 1948 y con la ocupación de Cisjordania en 1967.

También miles de originarios de Belén y otras localidades de la zona emigraron al país andino, que se estima cuenta actualmente con una comunidad de 300.000 palestinos, la más grande del mundo, exceptuando a los países árabes.

La familia del responsable de comunicación palestino se fue a Chile, como tantas otras, porque ya tenían allí familiares de emigraciones anteriores.

"Yo no tengo una respuesta al por qué de tanta emigración hacia Chile, especialmente de la zona de Beit Yala, tiene que ver con los primeros emigrantes, que se asentaron en un clima parecido, mediterráneo", explicó.

Javier García