Los toros de la ganadería de Torrestrella inauguraron hoy en Pamplona (norte de España) los encierros de las populares "Fiestas de San Fermín" con una carrera limpia y rápida, en la que, fuera de las típicas caídas, no hubo heridos por asta de toro.

Numerosos corredores se dieron cita en los diferentes tramos del recorrido para participar en el esperado y emocionante acto, transmitido en directo por la televisión.

Poco menos de dos minutos y medio tardaron los astados en completar los 850 metros que separan los corrales de Santo Domingo de la Plaza de Toros, en cuyo callejón se quedó tumbado un manso cuando ya los bureles habían entrado en el coso.

Otro buey se dio la vuelta durante el recorrido con el consiguiente susto para los corredores.

Tras el puntual estallido del cohete, la manada partió de los corrales de Santo Domingo agrupada y encabezada por los mansos, aunque enseguida un toro negro se adelantó cogiendo la cabeza de una carrera que transcurrió limpia por este tramo, donde algunos corredores se cayeron sin llegar a contactar con los animales.

Con este toro por delante, el grupo atravesó la plaza del Ayuntamiento y la calle Mercaderes, cuya curva de acceso a Estafeta salvaron sin chocar contra el vallado.

La longitud de este tramo propició un estiramiento de los animales, que a partir de este momento continuaron en dos grupos, el primero con dos toros negros y dos cabestros que intercambiaron su posición de cabeza en varias ocasiones.

El resto de los animales cerraron la carrera, siempre de forma limpia y sin más incidencias que las caídas típicas de los corredores, dos de los cuales tuvieron que ser trasladados al hospital con diversas contusiones.

Ya en el coso, los toros entraron en ese mismo orden en los chiqueros sin entretenerse en la arena ni causar problemas a los corredores, que fueron retenidos en el callejón por los pastores al haber quedado uno de los cabestros tendido en el suelo durante unos segundos.

Los sanfermines congregan cada año por estas fechas a cientos de miles de personas, muchos de ellos visitantes de todo el mundo, que acuden a Pamplona a disfrutar de las fiestas españolas más internacionales.

Parte de la fama universal de los Sanfermines se debe al escritor estadounidense Ernest Hemingway (1899-1961), de cuya muerte se cumplen ahora 50 años, que las universalizó en su novela "The sun also rises" (1932), traducida como "Fiesta".