Desde que Hugo Chávez ascendió a la presidencia de Venezuela hace más de 12 años, ha sido una presencia constante en la vida de Rosiri de Blanco y su familia.

De Blanco, de 41 años y quien tiene cuatro hijos, ha sido fiel espectadora del programa de televisión de Chávez "Aló Presidente" y ha recibido los alimentos subsidiados de los mercados populares erigidos por el gobierno. Cuando su casa, en un barrio pobre en las montañas, quedó averiada por un deslizamiento de tierra en noviembre, ella y sus vecinos fueron trasladados a un refugio público cubierto de afiches elogiosos del carismático líder.

Y entonces, hace casi cuatro semanas, el "comandante" súbitamente desapareció.

De Blanco y los otros residentes en el refugio público Conde ahora hablan de algo que hace poco hubiera sido impensable: la posibilidad de una Venezuela sin Chávez.

Aunque Chávez regresó sorpresivamente de Cuba el lunes a la madrugada, su salud y su futuro político siguen siendo una incógnita luego de haber sido sometido a una cirugía en Cuba para extirparle un tumor canceroso en la pelvis.

El mandatario de 56 años de edad parecía débil en su discurso la tarde del lunes, pronunciado desde el balcón del palacio de Miraflores, y él mismo admitió: "Que nadie vaya a creer que ya mi presencia aquí este día 4 de julio significa que ganamos la batalla. No, hemos comenzado a remontar la cuesta. Hemos comenzado a vencer el mal que se incubó en mi cuerpo".

Desde entonces han corrido los rumores y conjeturas sobre la salud del presidente. Diarios, programas de radio y entre la gente común el tema de conversación es qué pasará cuando Chávez se vaya, quién lo sucederá, y que ocurrirá con su revolución bolivariana.

De Blanco dijo que lloró la noche del 30 de junio cuando vio a Chávez, pálido y delgado, revelando por primera vez su condición médica.

"Sin Chávez no hay nada. Hay que pensarlo, pero hay que tener una mente positiva. Estamos pidiendo a Dios que salga bien de todo esto", dijo de Blanco mientras organizaba con sus vecinos una misa pequeña para orar por la salud de Chávez.

En días recientes, los venezolanos han vivido la extraña experiencia de ver muy poco de Chávez en público. El presidente venezolano fue a Cuba el 8 de junio para lo que según las autoridades era una visita programada con anterioridad.

Pero pasaron semanas y no hubo transmisiones de "Aló Presidente" ni dilatados discursos televisados del dicharachero gobernante. Hasta que reveló su condición el 30 de junio, el gobierno emitía escasa información sobre Chávez: el 12 de junio hubo una entrevista telefónica con la televisora estatal, luego se emitieron videos cortos del mandatario convaleciente en traje de ejercicio.

Chávez asombró a la nación con su admisión de que sufría de cáncer. Sin embargo, no ha dicho qué tipo de cáncer es, ni ha revelado su prognosis.

El silencio llegó a tal punto que el comediante venezolano Andres Schmucke escribió un artículo sarcástico en el diario El Universal: "Son trece años viéndolo todos los días, escuchándolo todos los días, leyendo noticias sobre usted todos los días. Extraño sus cadenas, extraño a Aló Presidente. Mejor véngase ya".

Los chavistas han tratado de mantener el ánimo en alto organizando marchas diarias en que gritan consignas a favor de una rápida recuperación. El pasado fin de semana, cientos de padres marcharon con sus niños por el centro de Caracas con pancartas que decían "Chávez para rato" y "Usted es la inspiración". La marcha culminó en un parque donde algunos escribieron mensajes al presidente en una pared que llevaba el cartel "Un arco iris de amor para Chávez".

La prensa oficial ha mantenido la retórica, publicando anuncios con titulares animados como "Pa'lante Comandante".

Carlos Rivas, un programador de computadoras de 38 años de edad, dice que le ha parecido bien este descanso.

"Siento más tranquilidad sin Chávez hablando todos los días. El es mortal como cualquier otro. Una Venezuela sin Chávez es posible", expresó.

Rivas y su esposa salían de un parque en una de las zonas prósperas de Caracas donde miles de personas disfrutaban del fin de semana largo por la celebración de la independencia del país. No muy lejos está una plaza que ha sido punto de encuentro para los opositores del gobierno.

La esposa de Rivas, Rosa López, una ingeniera eléctrica de 32 años, dijo que en su opinión el país está listo para un cambio. Muchos jóvenes profesionales se han ido del país debido a los bajos sueldos y la alta inflación, expresó.

"Es sano para el país tener otro líder. La gente está feliz. No está preocupada por Chávez o su salud", comentó.

Otros opositores desearon a Chávez una plena recuperación, a pesar de las profundas discrepancias que mantienen con él.

El ex senador Orlando Molina, del opositor partido socialcristiano Copei, dijo que muchos venezolanos están hastiados de la retórica agresiva de Chávez, en que el mandatario rutinariamente tilda a quien lo critique de "oligarcas" o "contrarrevolucionarios". Las encuestas más recientes indican que Chávez tiene un índice de aprobación de más o menos 50%.

"La oposición tiene que mostrar su plan para un mejor gobierno donde hay pluralidad e inclusión", dijo Molina.

Para de Blanco y sus compañeros, la incertidumbre en torno al futuro de Chávez ha generado temores de que perderán beneficios como los subsidios estatales para vivienda y alimentos.

El gobierno de Chávez ha trasladado a muchas víctimas de las inundaciones a distintos lugares de la capital, inclusive a un centro comercial a medio construir que fue expropiado por las autoridades.

Andrés Avelino, quien también perdió su vivienda por las tormentas, dijo que gracias al gobierno de Chávez recibe una pensión.

"Son beneficios que nosotros nunca hemos tenido", dijo Avelino, un obrero de la construcción jubilado de 60 años de edad.

Muchos habitantes del barrio donde vive, San Agustín, portaban camisetas rojas que se han convertido en el uniforme del oficialismo. La camiseta de Avelino tenía el logo del partido de Chávez, el Partido Socialista Unido de Venezuela, mientras que la de un vecino tenía las palabras "Chávez es el vencedor".

Avelino dijo que es un fiel seguidor de Chávez y que prefiere no imaginarse un futuro sin él. Sin Chávez, comentó, "se pone feo en Venezuela ... Con esto, no va a tener otro gobierno revolucionario".

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