Dior, Lagerfeld, Chanel, Lacroix y Balmain son algunas de las figuras protagonistas de la exposición presentada hoy en el Grand Trianon del palacio de Versalles, destinada a mostrar la influencia del llamado Siglo de las Luces en la creación de la moda del siglo XX.

Otros modistos que hasta el próximo octubre pondrán su sello en Versalles son Jean Paul Gaultier, Balenciaga, Thierry Mugler y Alexandre McQueen junto a prendas originales de la época de María Antonieta, que les sirvieron de referencia en sus colecciones.

La iniciativa pretende desvelar mediante la comparación de épocas el trabajo de investigación de los creadores del siglo XX y XIX.

Se trata, asimismo, de ver cómo los artistas de la moda contemporánea adaptan las referencias estilísticas del período del Luis XIV, explicó a Efe el comisario de la muestra, Laurent Cotta.

"Lo que queríamos es que hubiese un dialogo entre las piezas patrimoniales y las contemporáneas, y que cuando se viesen ciertas prendas del XVIII se pudiesen mirar bajo una óptica nueva", aclaró.

Entre los autores de los más de sesenta trajes expuestos destacan igualmente Pierre Balmain, Martin Margiela, Vivienne Westwood, Rochas, Chistian Lacroix, Comme des Garçons, Azzedine Alaïa, Yohji Yamamoto y Balenciaga, éste ultimo a través del director artístico que ahora defiende la marca, Nicolas Ghesquière.

El lugar elegido para mostrar el conjunto de sus creaciones fue ese célebre edificio que hizo construir el monarca francés en honor a su amante, la marquesa de Montespan, rodeado de inmensos jardines y parterres de flores.

El Gran Trianon, que posteriormente acogió a Napoleón y que el general De Gaulle convirtió en residencia para los jefes de Estado extranjeros, exhibe ahora entre otras curiosidades el traje de la Maison Rochas que la actriz estadounidense Kirsten Dunst lució en el filme "María Antonieta" (2006), de Sofía Coppola.

En la muestra puede verse cómo cada uno de los diseñadores tomó del siglo XVIII lo que más le interesaba: Balenciaga los encajes, Chanel los colores crudos, Lacroix la iconografía o Mugler la imagen de la mujer dominadora y cruel, destacó Cotta.

"En todos los casos se trata de una época idealizada (...) pero que ha sido revisada y corregida" en las obras de los modistos, agregó el responsable del museo parisino Galliera, de donde han salido la mayor parte de los trajes expuestos.

Entre ellos los creados por la firma Christian Dior en la década de los años 50 del siglo pasado, en los que el maestro incorporó elementos del Segundo Imperio francés, en el siglo XIX.

Pese al evidente esfuerzo de reinterpretación de la moda anterior a la Revolución Francesa (1789), el comisario consideró que "a veces cuesta un poco distinguir entre las piezas contemporáneas y las antiguas".

Confusión que forma parte del "juego" al que los organizadores quieren librar a los visitantes, añadió.

Otro de los equívocos fomentados es el de géneros, ya que en la época de pleno esplendor de Versalles "no existía una dicotomía muy marcada entre la vestimenta femenina y la masculina", explicó Cotta.

"Muy a menudo, resaltó, la inspiración de modistos contemporáneos que se interesan por el siglo XVIII se aplica sobretodo a vestidos masculinos traducidos hoy en día a vestidos femeninos".

Como ejemplo citó la colección masculina "Petit Marquis" creada en 2006 por Nicolas Jesquière, en la que fomentó esa ambigüedad con prendas inspiradas en lencería "muy femenina" y patrones en los que mezcló "no sólo las dos épocas sino los dos géneros".

Los accesorios -de época y contemporáneos- aderezan la exposición, ya que en ella se contraponen zapatos, abanicos y joyería que data de alrededor de 1730 con los complementos elaborados por diseñadores como Alexis Mabille, Lanvin, o Stefano Poletti.

La muestra, inaugurada durante la Semana de la Alta Costura que esta semana ha tomado París, ha servido también para recordar que la crítica de moda ilustrada comenzó precisamente en el siglo XVIII, en la misma capital que ahora le rinde homenaje.